Revancha sin un claro favorito

Nuevamente, Tom Brady contra Eli Manning, esta vez en Indianápolis
Revancha sin un claro favorito
Tom Brady: presente el pendiente que traen los Patriots con los Giants.
Foto: EFE / CJ Gunther

La dinámica es muy parecida a la de hace cuatro años. Obvio, Nueva Inglaterra no llega invicto, pero sí con una racha de diez victorias consecutivas y los Giants, como acostumbran, pasaron a los playoffs de ‘panzazo’ y llevan jugándose la vida desde las dos últimas semanas de la temporada regular. Pero también hay marcadas diferencias con respecto a hace cuatro años.

Eli Manning ya no es duda, más bien garantía, especialmente en tercero y largo. Opacado durante muchos años por su hermano mayor, Eli Manning, hoy día, está firme entre la elite de los mejores mariscales de campo con su segundo Súper Tazón en cinco años.

¿No están convencidos? Fueron 58 envíos por aire de Nueva York contra los 49ers, o sea, no iba a ser por tierra. Los que saben, en este caso el cuerpo de entrenadores de los Giants, apostaron por Eli Manning y por algo. Son siete victorias contra solo tres derrotas en playoffs y dos finales de conferencia, robados en Lambeau Field, por parte del buen Eli y su mejor aliado, la defensiva frontal de Nueva York. No puede ser nada más suerte, aunque el bombazo de Ave María contra los Packers y el roce del ovoide en la rodilla de Kyle Williams de los 49ers ponen a uno a pensar.

Otra diferencia de los Giants es el cuerpo de receptores. Resulta que Víctor Cruz recibe pases igual de bien que baila salsa, su tradicional celebración después de una anotación. Cruz se despachó con 10 recepciones y 142 yardas contra la fuerte defensiva de San Francisco, arriesgando el físico en rutas por el centro del campo.

Hakeem Nicks, el otro receptor, promedia casi 19 yardas por recepción en la postemporada, entre pases largos en Green Bay, así como pases cortos, con corridas largas como contra los 49ers. Si lo hicieron contra la defensiva de San Francisco, deben estarse lamiendo los labios al enfrentar a la secundaria de Nueva Inglaterra.

No me mal entiendan. Eli Manning no es ningún Tom Brady, aunque la semana pasada el mismo Brady tampoco lo fue, con cero pases de anotación y dos pases interceptados. El mismo Brady lo reconoció en rueda de prensa después de librar la final contra Baltimore. Ganaron a pesar del oso que hizo Brady.

Pero eso fue la semana pasada. Jamás le den a un superestrella de la talla de Brady otra oportunidad, porque se la cobra, con intereses. Especialmente con el pendiente que traen los Patriots con los Giants, después de arruinarles la temporada perfecta en el 2007.

Olviden el factor sorpresa en esta ocasión. El papel ya no le queda a Nueva York y Nueva Inglaterra es más peligroso cuando bien sabe que le pueden pegar.

Hace cuatro años, el Súper Bowl era una formalidad. Nadie daba oportunidad alguna a los Giants. Esta vez los Patriots estarán especialmente motivados. Si Nueva York sufrió conteniendo al ala cerrada de San Francisco, Vernon Davis, ¿qué harán cuando vean doble, con Rob Gronkowski más Aarón Hernández por parte de Nueva Inglaterra?

La versatilidad de Hernández, a veces como receptor abierto, otras como corredor de poder, aparte de su papel tradicional, crea serios problemas para los profundos contrarios. No saben ni por dónde les van a caer.

El punto es que esto se pone bueno, sin favorito claro. No se pierdan la acción de la NFL. Rumbo al Súper Bowl en una semana.