En lista de espera para estudiar inglés

Son muy pocos los que logran beneficiarse de las clases gratis en NY
En lista de espera para estudiar inglés
Más del 31% de los estudiantes de inglés como segunda lengua en los centros de Literacy Partners de Manhattan, Harlem y El Bronx son latinos.
Foto: fotos carolina ledezma / edlp

Nueva York – Ernie Guerrero se mudó de República Dominicana a Nueva York hace 3 años con el sueño de poder culminar su carrera de Ingeniería de sistemas, pero descubrió que la mayor barrera para lograrlo era el idioma.

Según el reporte “Bad English” del Center for an Urban Future, entre 2005 y 2009 en el estado de Nueva York la cantidad de adultos con un inglés deficiente se incrementó en 6%.

En contraste, la matrícula en los programas de enseñanza de una segunda lengua (ESOL) disminuyó en 17%. Ernie, quien vive con su madre y hermano en un proyecto residencial de Brooklyn, es uno de los pocos que ha logrado escapar de esa tendencia negativa y continuar sus clases gratuitas.

La suerte ha estado de su lado. Al poco tiempo de llegar a la ciudad se inscribió en el programa ESOL de Literacy Partners en el centro de Manhattan. Esta organización es una de las que ofrece clases de inglés gratuitas para inmigrantes en la ciudad. Hoy, “quien quiera hacerlo debe esperar entre 4 y 5 meses para conseguir cupo”, dice la directora ejecutiva de Literacy Partners, Susan McLean. Por ahora 51 personas ya están en su lista de espera.

“Empecé desde el primer nivel y poco a poco adquirí destrezas que me permitieron entrar a la universidad de nuevo. Ahora solo me faltan dos años para terminar mi carrera en La Guardia”, dice el joven que aprovecha los días libres para asistir a clases de inglés.

El problema, según el reporte, es que la oferta de estos programas no cubre la demanda del estado de Nueva York, donde la población de inmigrantes creció en 5% en sólo cuatro años. La reducción de fondos federales para estas iniciativas es una de las razones; pero también para aquellos como Literacy Partners, que reciben fondos de la ciudad y otros organismos, la realidad no ha sido distinta.

“Sólo este año recibimos dinero para abrir dos nuevas clases, pero estos fondos se otorgan por dos años y es incierto si continuarán”, explica McLean, cuya organización ofrece cursos de capacitación en sus centros de Harlem, El Bronx y el centro de Manhattan que atraen a unos 2 mil estudiantes al año. 31% son hispanos, en su mayoría residentes de Queens, Brooklyn y El Bronx. De ellos 66% están en lecciones ESOL.

Otra cosa interesante es que los estudiantes pasan períodos más largos en las aulas de las 100 horas que indica el informe “Bad English”, lo que limita la posibilidad de recibir más. En Literacy Partners la media era de 151 horas en 2005 y “ahora es de 192”, puntualiza. Como en los años 80, McLean ve como las personas van a clases por más tiempo porque no tienen trabajo.

“El lado bueno de esto es que ellos están recibiendo una instrucción más avanzada que los hace mejores candidatos para obtener un empleo” en la comunidad.

“Nuestros grupos son la mejor prueba de ello”, acota Ernie Guerrero, “porque hay gente de todas las edades que deciden aprender otra lengua y empezar una nueva vida en este país. Y, como yo, lo lograrán”.