Hispano recibe Corazón Púrpura

Geoffrey Quevedo nació en California, fue herido en Afganistán y está en rehabilitación.
Hispano recibe Corazón Púrpura
Geoffrey Quevedo recibió un Corazón Púrpura por parte del Mayor General Robert Ostenberg.
Foto: EFE

Los Ángeles (EFE).- Geoffrey Quevedo quiso ser soldado desde niño, un sueño que logró concretar y que lo llevó a servir en la guerra de Afganistán, donde perdió el brazo y pie izquierdos, por lo que el Ejército ha reconocido su valor con la medalla Corazón Púrpura.

“Para mí es un honor que me hayan otorgado el Corazón Púrpura”, dijo a Efe Quevedo desde el Hospital para Veteranos en Palo Alto, California, donde actualmente se recupera del accidente que le costó el brazo y pie izquierdos en noviembre pasado.

“Nosotros, los soldados, decimos que es una buena medalla difícil de obtener, por eso es que sentimos bastante orgullo de tenerla”, agregó.

Nacido en Reedley, California, el 26 de noviembre de 1991, Quevedo es hijo de inmigrantes originarios de Matamoros, en el estado mexicano de Tamaulipas, quienes decidieron trasladarse a EE.UU. en busca de un mejor futuro.

“Es bien chido tener un Corazón Púrpura, porque es un honor que viene desde tiempos de George Washington”, reafirmó el soldado del Ejército, quien recibió la medalla por parte del General Robert Ostenberg, en los Jardines de la Curación del hospital, el pasado 14 de enero.

El Corazón Púrpura es una medalla al mérito en combate creada en 1782 por George Washington cuando era comandante en jefe del Ejército continental estadounidense.

Los primeros combatientes que la recibieron fueron tres revolucionarios y luego la entrega de la presea fue olvidada hasta que en la Primera Guerra Mundial se instituyó que a nombre del Presidente de EE.UU. se entregaría el Corazón Púrpura por méritos militares a todos los soldados heridos o muertos en combate.

“Recuerdo que desde que tenía 10 años quería ser soldado”, expresó Quevedo.

“Yo escuchaba las historias que contaba mi cuñado de su vida de soldado, cuando andaba de novio de mi hermana, él no me dijo que me enlistara, pero me inspiró para inscribirme en el Ejército”, recordó.

En la guerra en Afganistán más de 7.000 veteranos heridos y otros fallecidos han recibido el Corazón Púrpura, mientras que en el conflicto armado en Irak han sido entregadas más de 35.000 medallas.

“Entré al Ejército en 2010 para el entrenamiento básico y después de haber hecho la fase de estación de tarea en Nueva York salí para Afganistán en abril de 2011”, relató Quevedo.

“El 30 de noviembre de 2011 estábamos patrullando en la misión Libertad Duradera cuando un artefacto explosivo estalló debajo del vehículo”, recordó.

Sin brazo ni pie izquierdos y con una severa herida en el rostro Quevedo fue intervenido quirúrgicamente para estabilizarlo en un hospital militar en Afganistán, luego fue llevado de emergencia hacia un hospital especializado en Alemania.

Actualmente, trabaja en la rehabilitación en el hospital de Veteranos del Ejército en Palo Alto California y dentro de poco va a ser trasladado a otro nosocomio especializado en la rehabilitación de personas amputadas en donde le confeccionarán a su medida las prótesis para el brazo y el pie.

“Tengo una hija y con solo verla me siento feliz”, dijo Quevedo.

“Ahorita no pienso en el futuro, porque estoy enfocado en las terapias ocupacionales y ejercicios de rehabilitación que tengo que hacer en el hospital”, indicó el veterano con la medalla con forma de corazón en la cual está grabado el perfil de George Washington.

Antes de enlistarse en el Ejército, Quevedo estudió el primer año de estudios en Justicia Criminal en el Colegio comunitario de Reedley, pero no ha decidido aún si después de rehabilitarse aprovechará los beneficios para veteranos del Ejército para continuar su carrera.

“Actualmente mi mamá se viene para estar aquí conmigo en el hospital, mi papá se encarga de todas las cosas de la casa”, relató el veterano.

“Yo no siento que estoy en una situación distinta, porque todo sigue igual, tengo el apoyo de mis compañeros que todavía siguen en Afganistán con quienes nos comunicamos a través de las computadoras conectadas al internet”, finalizó.