La calle opina

Nueva York – Algunos trabajadores del área se mostraron preocupados sobre el tema de los días enfermedad pagados.

“Creo que deberíamos tener días de enfermedad pagados porque así no tendríamos que venir a trabajar”, dijo Michael empleado en Au Bon Pain.

Preguntado por las precauciones que tomaba en esos días declaró que se lavaba las manos y tosía sobre su brazo para no transmitir el virus ni a la cadena alimentaria ni a los clientes.

Para la joven Nhaaveeli, del mismo establecimiento, el no tener días de enfermedad “apesta y es absolutamente ridículo, especialmente porque mi puesto está junto a la puerta es una zona ¡bien fría! y me pone enferma”.

María Burgos trabaja para CulinArt, empresa concesionaria de la cafetería de National Grid donde tienen seis días de enfermedad pagados. “¡Gracias a Dios! porque cuando trabajaba en una factoría no me pagaban y era muy difícil”. Burgos dice que no solamente no podía perder de trabajar porque “el dinero no le daba a una, sino que además si faltaba tenía que ir al doctor y llevar la prueba a la empresa”.

Kenia Bosque, igualmente trabajadora de CulinArt, declaró: “Sería perfecto que todo el mundo tuviera días de enfermedad como nosotros”. Anteriormente Bosque trabajaba en un salón de belleza y allí no tenía este beneficio aunque reconoce que ella era afortunada “porque estoy casada y no dependía solamente de ese salario”.

Jason Gouskos gerente de la cafetería de CulinArt resaltó cuán difícil es, sobre todo para las pequeñas empresas, incluir este beneficio. “Si tienes a una persona enferma el negocio sufre. Las compañías como nosotros tenemos el recurso de llamar a otras unidades, pero otras empresas en esta línea de negocios no tienen esa posibilidad”.

Mónica Abia no trabaja, pero su esposo sí tiene el beneficio. Abia laboró empacando productos de belleza. “Mi hijo enfermó y recuerdo que mi jefe me dijo que mi trabajo era más importante que mi hijo. Eso me dolió mucho”.