Crece la euforia por Jeremy Lin

El jugador Jeremy Lin (2-d) de New York Knicks controla el balón junto al defensa Derek Fisher (d) de Los Angeles Lakers el viernes en el Madison Square Garden en Nueva York.
El jugador Jeremy Lin (2-d) de New York Knicks controla el balón junto al defensa Derek Fisher (d) de Los Angeles Lakers el viernes en el Madison Square Garden en Nueva York.
Foto: EFE / ANDREW GOMBERT

NUEVA YORK/AP – La noche anterior al juego de los Lakers contra los Knicks, Kobe Bryant se rió de una pregunta sobre si él defendería a Jeremy Lin en Nueva York.

El no tenía idea de la clase de juego de Lin y no comprendía la euforia sobre un jugador que no recordaba haber enfrentado.

Ahora él ya lo sabe. ‘Linsanity’ espera por más.

“Una gran historia”, dijo Bryant al final del partido. “Es un muestra de la perseverancia y el trabajo fuerte, un buen ejemplo para los niños de cualquier parte”, agregó.

Así es. Hay mucho que aprender del impresionante ascenso de Lin, desde la nada hasta el súbito estrellato en el Madison Square Garden, donde la noche del viernes los aficionados estaban tan emocionado que muchos presenciaron el partido usando máscaras que simulaban a Lin.

Tampoco es un mal ejemplo para las superestrellas de la NBA. Hay algo que ellas también tienen que aprender sobre la forma en que Lin maneja su repentina fama, más si está en Nueva York.

¿Dijo LeBron James que quería ser un poco más humilde este año? Debería aprender de Lin, quien no acepta halagos sobre su forma de jugar, más bien da crédito a sus compañeros o a Dios.

¿Deseará Bryant que sus compañeros menos talentosos se involucren más en el campo de juego? Miren lo que ha hecho Lin en menos de cuatro partidos, que ha cambiado la mentalidad de sus compañeros, les ha hecho creer en ellos en tan solo una semana.

“Somos un equipo”, dijo el entrenador de los Knicks, Mike D’Antoni. “Su personalidad ha impactado en los muchachos”, agregó.

Si por alguna razón, usted no conoce la historia de Lin, aquí va una versión condensada: se graduó en Harvard; es el primer jugador de la NBA de descendencia china o taiwanesa. Fue despedido por dos equipos antes de llegar a los Knicks.

Y hasta el sábado de la semana pasada, cuando salió de la banca, en Nueva York, para anotar 25 puntos, siendo el cuarto escolta, lo que le ponía en posición de ser despedido al no tener un contrato asegurado para el resto de la temporada, y dormía en el sofá de su hermano.

No queremos a Lin porque fue capaz de dominar a Bryant y al resto de los Lakers, para anotar 38 puntos la noche del viernes. No amamos a Lin por las sensacionales jugadas para anotar y realizar pases expertos a sus compañeros cuando encuentra que lo están marcando.

Kobe también puede hacer lo mismo, al igual que LeBron. Respetamos su habilidad, hablamos de su grandeza, pero no lo sentimos a menos que seamos seguidores de sus equipos.

Con Lin es diferente.

Lo amamos porque es una persona sencilla que siempre ha soñado con grandeza. Lo queremos porque ha superado la adversidad y ha luchado para vencer el estereotipo de la etnicidad. Lo amamos porque él insiste en que no es tan inteligente a pesar de haberse graduado de la escuela secundaria con promedio de 4.2 y consiguió su título en Harvard.

Y sí, lo queremos porque duerme en el sofá de su hermano.

Pueda que su éxito no dure mucho. Nada es para siempre, pero ha pasado sólo una semana desde que Lin explotó en la conciencia pública. Los equipos se las ingeniarán para defenderse de él, como lo hicieron con Tim Tebow cuando tuvo una impresionante campaña. Quizá no podrá distribuir la pelota como lo hace ahora cuando regrese Carmelo Anthony recuperado de su lesión.

Lo que pase. Posiblemente habrá salvado el puesto de D’Antoni, y los trabajadores de algunas fábricas de ropa en algún lugar empezarán a confeccionar muchos jersey réplicas del No. 17, que no podían conseguirse una vez que terminó el partido la noche del viernes en el Garden.

Y también podría hacer ganar mucho más que los $788,872 que le pagarán los Knicks esta temporada si se logra que Time Warner Cable acepte las demandas y restaure la señal a dos millones de neoyorquinos que no han podido mirarlo por la disputa con MSG Network.