La cuestión iraní

Irán produce petróleo, quiere desarrollar armas nucleares, y es enemigo mortal de Israel. Por lo tanto, Irán es tema importante en los EE.UU., especialmente en esta temporada electoral cuando es tan fácil criticarle al Presidente Obama de no haber eliminado la amenaza iraní.

Tanto Romney como Gingrich y Santorum nos aseguran que esta amenaza se elimina con facilidad. Si Irán insiste en ser un poder nuclear entonces los EE.UU., con su superioridad militar, debería hacer lo necesario para pararlo. No hay que hablar ni negociar con el régimen; eso seria impartirle legitimidad inmerecida. Hay que imponer un bloqueo, asesinar a los cientistas desarrollando el programa nuclear, y fomentar una oposición que pueda derrumbar el régimen. Si eso no es suficiente, hay que invadir el país.

Son declaraciones que generan aplausos en la campaña electoral, pero es una postura irresponsable.

Primero, no es cierto que el régimen iraní es ilegítimo. Es cierto que los clérigos controlan el gobierno y que dictan quienes pueden participar en la política. Pero también hay elecciones en que participa una proporción importante de los ciudadanos. Si es ilegítimo, también lo hubiera sido el gobierno mexicano bajo el PRI, aunque habían pocos demandando una intervención americana para derrumbar a ese régimen. Me parecen insensatos los que justifican una intervención militar en Irán en nombre de la democracia.

Segundo, si vamos a descartar a la diplomacia y a la negociación, eso nos deja dos posibilidades extremas. O dejamos que los iraníes hagan lo que quieran, lo que probablemente resultaría en un Irán nuclear, o embarcamos en otra aventura militar en el Medio Oriente, pero esta vez contra un gobierno con recursos militares y políticos mucho mas enormes que los de Irak y Afganistán.

Estoy de acuerdo que Irán representa una amenaza que hay que enfrentar. Pero hay que ser realista. Este no es un problema que se puede resolver en unos cuantos años.