Latinas entre el amor y el color de la piel

Hispanas sienten la presión familiar de tener una pareja cuya piel sea más clara

Para muchas familias hispanas, el asimilarse a la cultura estadounidense implica que el grupo familiar se torne lo más blanco de piel posible.
Para muchas familias hispanas, el asimilarse a la cultura estadounidense implica que el grupo familiar se torne lo más blanco de piel posible.
Foto: Thinkstock

Nueva York – Daniela F. (prefiere no dar su apellido) tiene casi treinta años y trabaja en una tienda de ropa del norte de Manhattan. Su sueldo le permite vivir independizada, aunque sigue ayudando a su familia económicamente. Tiene novio estable desde hace casi un año, pero no se atreve a presentarlo a su familia de manera formal.

“A mi papá no le gustaría nada, aunque se comportaría hasta que él se marchase, pero mi abuela le diría barbaridades”, dijo. ¿La razón? La piel de él es más oscura que la de ella, que es inmigrante dominicana de tercera generación y ciudadana norteamericana.

Muchas mujeres latinas que viven en Estados Unidos se enfrentan aún hoy día al mismo dilema que Daniela: un estudio publicado recientemente por la revista de psicología femenina “Women & Therapy” revela que los progenitores de las familias hispanas norteamericanas siguen presionando a sus hijas para que se emparejen con hombres de piel más clara que ellas.

“Muchos hispanoamericanos se dan cuenta de que para ser asimilados por la cultura predominante, es necesario que sean percibidos como blancos para que puedan acceder a más recursos y sean aceptados”, según el estudio. “Para ellos [eso] incluye asegurarse de que el grupo familiar se vaya volviendo lo más blanco de piel posible”.

El informe, titulado “Ni Pardo, Ni Prieto”, fue elaborado por profesoras de universidades de Florida y Nueva Jersey, quienes entrevistaron a 34 mujeres adultas hispanas con carreras emergentes y que se declaran a sí mismas como blancas.

Otra experta en el tema, la doctora Frances Negrón-Muntaner, directora del centro para el estudio de la etnia y la raza de la Universidad de Columbia, avala lo publicado en el estudio.

“Históricamente, casarse con alguien de piel más blanca ha sido una estrategia que se ha dado en todas las Américas para ascender en el escalafón social y económico”, señaló Negrón-Muntaner. “Aunque hay evidencias de que esta práctica está disminuyendo algo entre los latinos que han nacido y crecido en los Estados Unidos, especialmente en zonas como Nueva York o el sur de Florida, sigue siendo una tendencia con mucha fuerza entre ellos, particularmente entre latinos que son inmigrantes”, agregó.

Estados Unidos sigue siendo un país donde impera la discriminación racial y donde la igualdad de oportunidades no siempre existe, de ahí esa presión por “cambiar la raza”, de acuerdo a Negrón-Muntaner.

“Las personas de piel oscura han sido y continúan siendo discriminadas, tienden a ser más pobres y cuentan con menos oportunidades en la educación que las personas de piel más clara”, manifestó. “Tener hijos de piel más clara es visto muchas veces como una manera de mejorar las perspectivas de la siguiente generación y de liberarles de esos obstáculos”.

Un factor más a añadir, de acuerdo al estudio, es el hecho de que muchos padres de familias latinas siguen percibiendo a los hombres de piel oscura según unas connotaciones negativas que están demasiado arraigadas históricamente, y por eso no quieren que éstos se relacionen con sus hijas.

“Los padres dicen que los hombres de piel oscura son los ‘chicos malos’”, expresó Missy, una de las mujeres entrevistadas para el informe.

“Que son los que no trabajan o no tienen un buen trabajo. Los que te van a ser infieles y te van a utilizar hasta que encuentren a otra chica”, añadió.

Existen, además, otras razones que van más allá de la búsqueda de mejorar económica o socialmente, o la presión familiar, que llevan a los latinos a no querer emparejarse con personas de tez oscura o más oscura que ellos.

“No me atrevo a decir ‘de esta agua nunca tomaré’, pero sí que me cuesta verme con un hombre de piel oscura”, afirmó Rosana Palomino, estudiante de medicina de 23 años, de origen peruano y residente en Washington Heights. “No me he sentido nunca atraída por ninguno”, enfatizó.

Y las 34 mujeres entrevistadas en el estudio, todas entre 18 y 25 años, también reconocieron que, aunque están abiertas a ello y que no les importa la opinión de sus padres, nunca han salido con un hombre de piel oscura. Esto puede obedecer a razones más primarias porque, tal como apuntó Negrón-Muntaner, “las personas de piel clara son generalmente percibidos como más bellos, aunque no necesariamente más sensuales”.

Pese a todo, la experta de la Universidad de Columbia también aseguró que hay casos en los que ocurre exactamente lo contrario a lo defendido en el estudio: “Hay mujeres de piel clara que a veces se casan con hombre de piel oscura por buscar también una mejor posición: ellos pueden tener más posibilidades económicas o mejores perspectivas”, indicó Negrón-Muntaner.

“En ese sentido, algunos estudios también sugieren que para algunas mujeres el estatus puede ser más importante que la raza”, agregó.