Si tienes que usar tu seguro de vivienda…

Una póliza para tu hogar es uno de los pasos más importantes que puedes dar

No te quepa la menor duda de que el dinero que vas a gastar en una póliza de vivienda vale la pena. Ten en cuenta aquello de que “es mejor ser precavido que tener que lamentar” y comienza a buscar este seguro. Si ya compraste uno, pero no estás familiarizado con él, estúdialo y analiza todos sus detalles. Quizás descubras que estás pagando demasiado, o que te hace falta mejorarlo un poco para sentirte más seguro.

Si tu vivienda sufre daños grandes por un huracán, un tornado o un terremoto, identifica los daños estructurales que sufrió y cualquier otra estructura que haya en tu propiedad. Haz una lista que incluya desde las rajaduras en las paredes y ventanas hasta las puertas rotas o desencajadas, y los daños sufridos por el piso, el techo y el cielo raso, así como las tejas que hayan volado del techo. Además, inspecciona cómo quedó el sistema eléctrico. La mayoría de las compañías de seguro pagan por estas inspecciones.

Solicita estimados por escrito de contratistas reconocidos. Todos los estimados que presentes a la aseguradora deberán incluir los detalles de los materiales, mano de obra y los precios de ambos.

Claro, si tu propiedad fue destruida por completo y no tienes un inventario, tendrás que depender de tu memoria. En ese caso, trata de imaginarte todo lo que había en cada habitación y escribe una descripción de lo que era. Trata de recordar cuándo compraste cada artículo y cuánto pagaste. Conviene que hagas todo esto lo más pronto posible, mientras tu memoria esté fresca. Después de un tiempo, puede que no recuerdes los detalles…

Como necesitarás justificar tus pérdidas, no descartes los artículos dañados hasta que un tasador o “adjuster” de la aseguradora visite tu casa. Tomar fotos y video de los daños sufridos, y entrega una copia del inventario de tus bienes al tasador. Llena con cuidado todos los formularios que te envíe la compañía y devuélveselos lo más pronto posible.

Usualmente, los tasadores públicos cobran como honorarios de hasta un 15 por ciento del valor total de la indemnización para reparar permanente los daños. Este cargo no está cubierto por la póliza de seguro. Algunas veces después de un desastre, el porcentaje que cobran los ajustadores públicos es fijado por el Departamento Estatal de Seguros.

Si decides contratar a un ajustador público, primero asegúrate de investigar de forma detallada sus calificaciones y sus referencias. Evita aquellos individuos que van de puerta en puerta después de un desastre, a menos que estés muy seguro de que es un tasador público calificado.

Una vez que la aseguradora conozca la magnitud de tus daños, emitirá un acuerdo de indemnización o “settlement”. Las leyes estatales obligan a la empresa de seguros a enviarte el pago correspondiente lo más pronto posible, pero si no sucede así, o si no comprendes los términos del acuerdo de indemnización, contacta directamente a tu Departamento Estatal de Seguros, o llama a tu agente para que te explique.