Cuarenta y cinco años de teatro para el pueblo

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De las varias compañías teatrales que forman parte de la Hispanic Federation, una de las más prolíficas y conocidas es, sin duda, el Teatro Rodante Puertorriqueño (o TRP, del 304 Oeste de la Calle 47, en Manhattan), que nació en 1967 y que en los casi 45 años transcurridos desde entonces se ha convertido en pilar fundamental de la actividad cultural hispana en toda la región.

“Al principio no sabíamos cómo se iba a llamar”, explica Miriam Colón Valle, fundadora y directora de la compañía, “pero después decidimos que se iba a llamar Teatro Rodante Puertorriqueño, porque rueda, va de vecindario en vecindario, llevando el teatro a las distintas comunidades”.

La señora Colón Valle fundó la compañía junto al desaparecido Raúl Juliá y a Lucy Boscana, y la primera producción fue La Carreta, drama sobre la migración puertorriqueña del autor boricua René Marqués. La obra se había presentado antes con gran éxito en su versión en inglés y la flamante compañía la ofreció de manera gratuita, y en su idioma original, a la población hispana más necesitada, que tenía acceso muy limitado al teatro.

“Hemos mantenido la misma tradición de tratar de ir adonde esté el pueblo, donde esté la gente que no pueda pagar 50 dólares por un boleto, o la gente que tiene niños y tienen tantas obligaciones que no puede ir toda la familia al teatro”, añade Colón Valle.

Además de presentar obras de autores hispanos y latinoamericanos en su sala de la Calle 47 o en sus giras anuales, el Teatro Rodante Puertorriqueño cuenta con una unidad de preparación teatral de jóvenes, que lleva el nombre del añorado Raúl Juliá. Se trata de un programa estructurado de educación artística que se lleva a cabo después del horario regular de clases. Los estudiantes reciben lecciones de actuación, danza, canto, voz y enunciación y técnica para las futuras pruebas de actuación, con vista a obtener papeles en el futuro. El programa es gratuito y está dirigido a jóvenes de la Ciudad de Nueva York de familias de ingresos bajos.

“Mediante ese programa”, detalla la Directora del TRP, “ofrecemos clases de baile y de canto, y en las mismas enfatizamos la pronunciación del español, porque somos un teatro bilingüe y queremos seguir esa tradición de ser un teatro que se enorgullece tanto de su idioma español”.

TRP cuenta asimismo con una Unidad de Autores, en la que se han formado o perfeccionado centenares de dramaturgos latinos y no latinos. El programa, que es dirigido por Allen Davis III, graduado de la Escuela de Drama de la Universidad de Yale, consiste en talleres semanales de escritura, lectura y representación de las obras generadas en el cursillo.

En una sociedad en que el número de hispanos que se comunica en inglés crece día a día, las entidades culturales como TRP, que emplean el idioma hablado para transmitir cultura, enfrentan opciones siempre variadas y a veces opuestas sobre el empleo de una u otra lengua.

“Nuestra compañía alterna el uso del inglés y el español. Algunas veces presentamos obras los miércoles, jueves y viernes en inglés, y los sábados y domingos, matutina y noche, en español. A veces vamos a un vecindario latino, y los líderes del vecindario nos dicen ‘Hazla en inglés, porque lo más que vienen son muchachitos y lo entienden mejor’. Y se hace en inglés. Si la piden en español, se les da lo que ellos quieran”, dice Colón Valle.

Otra novedad que entusiasma a la fundadora del TRP es la creciente colaboración entre las varias compañías teatrales latinas de la región.

“Eso tiene una realidad”, comenta, “y es que haciendo una colaboración con otro grupo, puedes economizar un poco de dinero. Pero también puede haber la posibilidad de crear dos influencias dentro del mismo vehículo artístico, y esto lleva a crecimiento, lleva a una gran variedad en el producto y a muchos otros resultados positivos”.

Uno de los ejemplos más destacados de esa colaboración entre compañías hispanas es la presentación, a partir de esta semana, del musical “DC-7, La Historia de Roberto Clemente”. La obra pertenece al repertorio del Teatro SEA pero se presenta desde anteayer en la sala de Teatro Rodante Puertorriqueño, en el 304 Oeste de la Calle 47, en Manhattan.

Se trata de una obra musical de Luís Caballero sobre la vida del legendario beisbolista puertorriqueño de las Grandes Ligas, además de humanista, que murió en accidente de aviación mientras llevaba ayuda a las víctimas de un terremoto en Nicaragua.

El papel de Roberto Clemente –que fue también el primer hispano entronizado en el Salón de la Fama del Béisbol– lo protagoniza Modesto Lacén, que actuó anteriormente en “Celia, el musical” y en “La Barbería”.

Los interesados en el trabajo del Teatro Rodante Puertorriqueño, o en comprar entradas para “DC-7, La Historia de Roberto Clemente”, pueden llamar al (212) 354-1293.

Y para recibir más información sobre otras actividades de la Hispanic Federation llamen al 866-HF AYUDA, o 866-432-9832.