Zona de Juego: El silencio se puede comprar

Guía de Regalos

¿No que muy tronadora tu pistolita?

Ahora que deberías de disparar balas mortales, tu gatillo se ha quedado atorado.

Prefieres guardar tus municiones para no herir a aquél, tal vez el único, que ha sabido controlar tu ira crónica.

Como sueles decir en tus programas: “Te domesticaron”.

Es evidente que tienes compromisos que no te dejan ser el personaje que por décadas se ha atrevido a señalar, a cuestionar, a investigar, a preguntar, a exigir respuestas.

El aceptar que la sala de prensa el Estadio Omnilife llevara tu nombre compró tu silencio.

Creí que ese homenaje, merecido por tu carrera de más de 35 años en el periodismo, no te haría perder la objetividad, pero veo que me equivoqué.

El miércoles pasado te reportaste enfermo y no fuiste a trabajar, el jueves ocurrió lo mismo.

Como coincidencia, esos dos días en el programa que conduces, Futbol Picante, se trató el tema de Jorge Vergara como el principal culpable de la crisis que viven las Chivas de Guadalajara.

Nunca creí, José Ramón Fernández, que te esconderías para evitar emitir tu opinión sobre la persona que está dilapidando al club más popular de México.

El viernes pasado, en tu intervención semanal de radio con el periodista José Cárdenas, te escuchabas fenomenalmente bien.

¿Enfermo?

Lo dudo.

Cuando Pepe Cárdenas te pidió que expusieras las razones por las que en los últimos días han salido a la luz pública voces que se expresan mal de Vergara, evadiste la asignación.

Cuando te preguntó si Vergara era el problema de las Chivas, le diste vueltas al asunto.

Tu forma directa de decir las cosas, de atacar a los enemigos del futbol mexicano, de presionar a los que cometen supuestos actos de corrupción en el balompié azteca, se pierde cuando alguien te pide tú opinión sobre Vergara.

Debo reconocer el gran trabajo de tus colegas: Heriberto Murrieta, Carlos Albert, Rafael Puente y Héctor Huerta, quienes en Futbol Picante, y otras plataformas de comunicación le encajaron a Vergara parte de la culpa de lo que le sucede al Guadalajara.

Ellos están libres y no tienen ningún tipo de compromiso con el propietario de las Chivas, y por esa razón no tratan de defender lo indefendible, de exonerar a Vergara de los errores que ha cometido y que tienen hundido al equipo.

Vergara fue muy astuto y tú, José Ramón, caíste en su trampa.

Un día llamó por teléfono a tu programa, y en el aire anunció que la sala de prensa del Estadio Omnilife llevaría tu nombre.

El propietario de las Chivas elogió tu trayectoria profesional y expresó que nadie más que tú tenía los merecimientos para recibir un reconocimiento tan importante.

A partir de ese momento, cambiaste.

No te atreves a dar el nombre y el apellido que tiene a las Chivas sumidas en su peor crisis.

Si quieres te ayudo con eso: Jorge Vergara es el único responsable.

Tengo más de 35 años de conocerte, por eso me tomo la libertad de hablarte de tú, y nunca había visto que bajaras la cabeza, que apagaras tu voz, que escondieras el dedo con el que señalas.

Me temo, José Ramón, que tu nombre inscrito en el palco de prensa del Omnilife se convirtió en tu mordaza.