Hondureños de EE.UU. lloran la tragedia

Las críticas han arreciado contra funcionarios de prisiones por su pasividad para evitar la tragedia

Familiares esperaban ayer los cuerpos de los reos que murieron en la Granja Penal de Comayagua,  en Tegucigalpa.
Familiares esperaban ayer los cuerpos de los reos que murieron en la Granja Penal de Comayagua, en Tegucigalpa.
Foto: Gustavo Amador / EFE

Nueva York.- La gran comunidad de hondureños que viven en los Estados Unidos no ha permanecido ajena a la tragedia que se cernió el miércoles sobre su país de origen, donde más de 350 reclusos murieron a causa de un incendio intencional en la cárcel de Comayagua, a 75 kilómetros de la capital, Tegucigalpa.

Manuel Valladares, presidente de la organización Hondureños Unidos de Texas, una de las principales asociaciones de inmigrantes del país en la nación norteamericana, intentaba ayer encontrar cierta lógica o explicación al drama en medio de la consternación.

“En Honduras la economía es tan pobre que el gobierno tiene que tomar prioridades y el sistema carcelario sufre por ello”, declaró Valladares a EL DIARIO en conversación telefónica. “Lo que tampoco es excusa para que funcionarios se hayan mostrado tan inoperantes”, agregó.

Las críticas han arreciado contra funcionarios de prisiones por su pasividad para evitar la tragedia, y también hacia el propio gobierno hondureño, que ya venía avisado por otro incendio en un presidio de San Pedro Sula en 2004 en el que hubo 107 víctimas.

“Claro que nos indigna la indiferencia del gobierno ante este problema”, dijo Valladares.

“Pero lo peor no es el hoy, lo peor es que dentro de seis meses puede suceder lo mismo, porque el sistema es malo. No puede ser que donde sólo caben 300 presos haya más de 800. Honduras necesita un sistema carcelario que esté bajo auditoría permanente”, agregó.

Valladares y su organización defienden, sin embargo, que es el momento de ayudar en lugar de buscar culpables y verter críticas.

“Debemos intentar ayudar, antes que enojarnos”, puntualizó el presidente de Hondureños Unidos de Texas. “El enojo, lo único que crea es divisionismo, y es lo último que necesitamos ahora. Debemos estar unidos”, dijo.

En sintonía con Valladares se pronunció Luis Valenzuela, director de la Alianza de Inmigrantes de Long Island (LIIA) a la hora de valorar la reacción de la comunidad hondureña de Nueva York ante la tragedia.

“La gente está todavía en estado de shock y más preocupada en digerir lo sucedido que en buscar culpables”, dijo Valenzuela. “Nosotros sólo podemos decir que simpatizamos con todas las familias que han perdido a sus seres queridos y estamos en llanto con ellos”, añadió.

El Cónsul General de Honduras en Nueva York, Francisco Quezada, emitió un comunicado para mostrar su pesar a los familiares de las víctimas del siniestro y para recordar a la población hondureña que radica en el territorio norteamericano que puede dirigirse a la Embajada de Honduras en Washington (tel: (202) 966-7702) si desean obtener más información sobre la tragedia o los fallecidos.