Chávez de cara a una oposición unida

Ganarle a Hugo Chávez las elecciones presidenciales de octubre todavía va a ser una tarea épica. Sin embargo, nunca antes en 12 años de un mandato autoritario y arbitrario, Chávez ha tenido que enfrentarse a una oposición unida.

El gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, obtuvo 62% de los 3 millones de votos emitidos en las primarias del domingo pasado. El margen de su victoria es impresionante. Eran cinco los candidatos en dicha elección. Y ahora todos unen fuerzas para tratar de derrocar a Chávez en las elecciones presidenciales de octubre.

En Venezuela hay más de 11 millones de votantes. Pero el hecho que más de tres millones se hayan comprometido formalmente en votar en las primarias de la oposición habla de la fuerza del movimiento antichavista. En las elecciones el voto es secreto, pero en unas primarias de la oposición todo el que votará en las mismas reconoce que está descontento con el gobierno.

Ya hay un estudiante muerto defendiendo el voto secreto de chavistas que quieren saber el nombre de todos los que votaron.

En un país donde el gobierno da comida, dinero y hasta casas a sus adeptos y despide de sus puestos a los que se oponen a él, que 3 millones de personas salieran a votar es impresionante. Este número, aproximadamente 25% de los votantes inscritos en el país son una base, no el techo de los que quieren que una verdadera democracia vuelva a Venezuela.

Por supuesto que ganarle a Chávez con todas las prebendas del poder a su disposición no va a ser fácil. Y hay que considerar que si Chávez perdiera las elecciones, bien podría robárselas o invalidarlas. Tiene el dinero y el poder para hacerlo.

Pero Capriles no teme enfrentarse a Chávez. El joven político cree que en la unión de la oposición está la fuerza. Hasta ahora Chávez nunca había tenido que enfrentarse a una oposición unida y decidida a derrotarlo.

Chávez entra más débil que nunca frente a una oposición unida por primera vez y decidida a vencerlo con los votos. Sin embargo, no se puede olvidar los poderes con los que cuenta Chávez. Como ejemplo está el día, hace poco, en que Capriles iba a una entrevista en Globovisión, uno de los pocos medios independientes que todavía se atreven a llevarle la contraria al gobierno. En Venezuela hay una ley que fuerza a las radios y televisoras del país a unirse en cadena cada vez que el primer mandatario decide que quiere dirigirse al país. Lo que hizo Chávez fue sencillo: pedir una cadena nacional a la hora en que Capriles iba a hablar. De esa forma calló la voz de su futuro oponente.

Además Chávez cuenta con todo el dinero del gobierno y de la estatal Petróleos de Venezuela, que le sirve como caja chica para sus programas sociales a nivel nacional y para mandar ayuda a países amigos en el continente.

Capriles ha sabido dirigirse en forma directa al descontento de los venezolanos con las ambiciones mesiánicas de Chávez en el continente. “Yo no quiero ser el líder del mundo”, dijo Capriles después de su victoria. “Yo sólo quiero ser líder de mi país.Va a ser una batalla cuesta arriba. Pero esta vez la oposición está unida y eso aumenta sus posibilidades de ganar.