‘Mafia’ de carritos, un real dilema público

Nueva York – La solución a la práctica ilegal de alquilar de las licencias de carritos de alimentos, parece estar más en aumentar posibilidades de empleo, que en regular el negocio para evitar el abuso de quienes poseen permisos.

El problema de la llamada ‘mafia’ de los carritos de alimentos en Queens fue expuesto por El Diario el martes. Consultados sobre posibles soluciones, funcionarios coinciden en que la respuesya está en crear más empleos.

El senador José Peralta le echó la culpa de los abusos a la situación económica por la que atraviesa el país. El legislador dijo que urge crear empleos y poner a la gente que lo necesite a trabajar en cuanto antes. “Siempre alguien busca aprovecharse del desespero de otras personas”, dijo Peralta.

El asambleísta Francisco Moya calificó de “lamentable” la situación. “Como funcionario electo es sumamente inquietante saber que en el actual clima económico, mis constituyentes están siendo explotados y aprovechados en el un intento de poner comida en la mesa”, agregó el funcionario, quien añadió que lo importante es que se continúe buscando soluciones que protejan los intereses económicos de los vendedores y se vendan alimentos seguros.

La concejal Julissa Ferraras dijo que está trabajando en desarrollar un plan para balancear las necesidades de los vendedores ambulantes en la avenida Roosevelt en particular. Pero no dio detalles.

Según algunos, la vaguedad de los funcionarios se debe al dilema de buscar a los que rentan las licencias.

“No se pueden ayudar, porque lo que están haciendo primero que todo es ilegal”, dijo uno de los conocedores del tema, que después se retractó en dar el nombre. “Específicamente en el área de Roosevelt que es un distrito de Cero Vendedores y para vender comida es necesario que se tenga la licencia y el permiso del Departamento de Salud por razones de sanidad”.

Otros, como Rafael Samanas, director ejecutivo de la organización Vamos Unidos, sugieren que para atacar el problema hay que aumentar la cantidad de permisos.

“El número de licencias del Departamento de Salud no ha aumentado en 30 años, y esto fuerza a que los ambulantes a salir a las calles y exponerse al abuso de personas inescrupulosas, de la policía al dar las multas”, dijo.