La próxima guerra cultural

Hace veinte años el vicepresidente de los EE.UU., Dan Quayle, nos explicó porque habían ocurrido violentas manifestaciones en Los Ángeles tres semanas antes.

Las manifestaciones fueron una reacción emocional al veredicto de inocencia que recibieron tres policías acusados de haberle asaltado a Rodney King.

El asalto, el veredicto y las manifestaciones se convirtieron en parte integral de una polémica nacional, coincidiendo con la campaña presidencial. Lo que nos ofreció Quayle, un Republicano conservador, fue esto: en una sociedad en que prevalece la irresponsabilidad personal – en que mujeres tienen hijos sin estar casadas, hombres impregnan a mujeres sin querer ser papas, la televisión glorifica a este comportamiento y el gobierno lo apoya con servicios sociales – es inevitable que haya una clase inferior capaz de destruir y matar.

Y para Quayle el elemento central de esa narrativa era el rol del estado. Era necesario disminuir el tamaño del gobierno y eliminar programas de apoyo a los pobres. Si no, eventualmente se destruiría nuestra cultura.

Quayle y su presidente, George Bush, perdieron esas elecciones. Pero dos décadas después parece que comienza otra guerra cultural. Es año de campaña. Aunque Mitt Romney parecía el precandidato invencible de los Republicanos, su contrincante Rick Santorum esta surgiendo con un mensaje similar al de Quayle – que hay leyes, sobre todo las que facilitan el uso de anticonceptivos, que debilitan a nuestra sociedad. Por eso quiere que los estados tengan el derecho de declarar tales medicamentos ilegal. Por eso critica a las mujeres que quieren trabajar en vez de cuidar sus hijos. Y por eso quiere poner en marcha atrás programas sociales que por años han apoyado a los pobres, sobre todo las mujeres pobres.

Es probable que Romney sea el candidato de su partido. Pero la batalla entre Romney y sus oponentes conservadores sirve para recordarnos que en este país hay una minoría importante – y con una voz alta – que se rehuse a reconocer importantes avances de las ultimas décadas.