Indocumentado gana millonaria demanda gracias a Christopher Gorayeb

Casi nueve años después, ecuatoriano es compensado por caída en edificio
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Indocumentado gana millonaria demanda gracias a Christopher Gorayeb
El ecuatoriano 'José' (de espaldas) saluda a su abogado Christopher Gorayeb, de la firma Gorayeb y Asociados que se hizo cargo del dramático caso.
Foto: Humberto Arellano / EDLP

NUEVA YORK – Un jurado civil otorgó $6,092,000 dólares de compensación a un joven inmigrante por las heridas padecidas en un accidente de construcción ocurrido en agosto del 2003.

A pesar de los casi nueve años trascurridos, el joven -hoy de 27 años y al que llamaremos “José” porque pidió no ser identificado- tendrá que seguir esperando para recibir esa cantidad, ya que los demandados -Great American Contracting y Home Again in Harlem- pueden apelar a la decisión tomada el 15 de febrero.

Hace nueve años, José -entonces de 19- trabajaba en la renovación de un edificio ubicado en el 147 oeste de la calle 118 de Manhattan cuando el suelo del segundo piso colapsó y cayó en medio de vigas y escombros hasta el sótano, 27 pies más abajo.

“Cuando caí todo fue muy rápido: estruendo y un ruido bien grande… tenía consciencia de que me caía y pensé que había muerto porque no podía ver nada. Cuando se dispersó el polvo y vi la luz, empecé a pedir ayuda”. Los otros trabajadores acudieron en su ayuda rompiendo la puerta del sótano.

“Yo estaba sentado con una viga entre la espalda y el hombro, las piernas cubiertas de escombros”, recuerda José quien dice que sus amigos tenían miedo de que colapsaran más partes del edificio.

“Retiraron las cosas, me jalaron, me sacaron y me sentaron en las gradas diciendo que habían llamado al jefe [Luis Gambaña, socio de Segundo Maldonado y propietario de S&L Magic Construccion Corp.] y que éste venía. Allí estuve durante hora y media con mucho dolor, sin teléfono, llorando”.

“El jefe les dijo que no llamaran a una ambulancia que esperasen por él”, indica Christopher Gorayeb, del bufete Gorayeb y Asociados que ha representado a José en el caso.

Según cuenta José, tenía sangre por los arañazos que se hizo por el pecho, las manos…no podía moverse porque se le salía un hueso en el hombro y otro en el pecho… pero aún así, cuando llegó Gambaña, éste decidió que José no precisaba ser llevado al hospital, le dijo que parara de llorar y, como era viernes, que volviera el lunes al trabajo. Mientras tanto, pidió a uno de los trabajadores que tenía auto que le llevara a su casa en Queens. “Cuando llegamos, mi mamá dijo que había que llevarme al hospital Elmhurst”, recuerda José. Allí aún tuvo que esperar turno para ser atendido al no haber llegado en ambulancia, espera acortada porque perdió el conocimiento. Además, no había nadie que hablara español y el compañero hablaba poco de inglés. Pasó la noche en el hospital y al día siguiente le dieron de alta.

“Yo no sabía qué hacer. Sabía que estaba mal… buscaba opciones…”, cuenta el hispano. Los días pasaron y llamó a sus jefes pidiendo ayuda. “Me querían dar $150”, por el tiempo no trabajado afirma. Fue en esta situación que el marido de una prima le habló del bufete Gorayeb y Asociados y les contactó.

“Vimos que era un grave accidente de construcción y pensamos que podíamos ganarlo”, declaró Gorayeb, quien le envió a los doctores y José pasó por tres diferentes operaciones en pierna, hombro… tratamientos… en total, el Fondo de Compensación de los Trabajadores pagó más de $100,000 por ellos.

Gorayeb presentó la demanda contra las cuatro compañías involucradas en el proyecto: los constructores Home Again in Harlem y Great American Contracting Corporation; el subcontratista para quien el joven trabajaba y Urbahn Associates, arquitectos y diseñadores del proyecto. A lo largo del proceso la demanda contra estos dos últimos fue descartada porque -según indicaron- Urbahn Associates solamente había realizado los planos del proyecto y S&L Magic Construction Corporation porque, de acuerdo a la ley, un trabajador no puede demandar a su empleador cuando cobra compensación laboral.

En el Departamento de Edificios donde está registrado el permiso de renovación del edificio, de acuerdo a Ryan Fitzgibbon, “no existe registro del accidente. No fuimos notificados, aunque es obligatorio por ley”.

A pesar de la millonaria indemnización establecida por el jurado, que no será final hasta que se decida la apelación, esto no le resolverá a José los daños permanentes que le acompañarán el resto de su vida. “La rodilla no la puedo doblar completamente. Tengo mal la cintura, la cadera… tengo un hueso en el pecho que se me sale… Si estoy mucho tiempo sentado se me duerme el cuello, como que no me circula la sangre. Vivo a base de calmantes, relajantes musculares, antiinflamatorios y las noches que no puedo dormir tengo que tomar somníferos”.

Además, la compensación no será totalmente para él, tendrá que repartirla con el bufete de abogados que trabajó en contingencia y ayudar a su familia como ellos estuvieron con él en los momentos difíciles. Entre sus planes está arreglar su situación migratoria y estudiar tecnología de grabación musical en La Guardia Community College. José era músico y tocaba lo que él llama “los instrumentos básicos” [guitarra, piano, batería y bajo], cantaba en la iglesia de su pueblo y fue representando a Ecuador al Festival Mundial de la Juventud. “Ahora no puedo tocar porque los músculos me duelen y no puedo permanecer parado mucho tiempo”, afirma.

Philip Tumbarello, del bufete Wilson Elser Moskowitz Edelman & Dicker, LLP -que representó a las dos empresas demandadas- indicó que no se había decidido aún si presentarían o no la apelación y cuándo. Asimismo, resaltó que aún había muchos aspectos legales que requerían ser atendidos.

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