En Cypress Hill dicen ¡no a la obesidad, sí a los vegetales!

Cuando vio la receta de chili de vegetales que la escuela de sus hijas, la PS 89 de Cypress Hill, Brooklyn, quería enseñarle, Verónica Valencia pensó que era un sacrilegio a su herencia mexicana.

Los niños de PS 89 ayudan a cultivar hortalizas en el huerto comunitario de Highland Park.
Los niños de PS 89 ayudan a cultivar hortalizas en el huerto comunitario de Highland Park.
Foto: Carolina Ledezma / EDLP

Brooklyn – Cuando vio la receta de chili de vegetales que la escuela de sus hijas, la PS 89 de Cypress Hill, Brooklyn, quería enseñarle, Verónica Valencia pensó que era un sacrilegio a su herencia mexicana.

Pero, con dos niñas de 7 y 4 años y un esposo pasaditos de peso valía la pena intentar.

Hoy, esta madre de de 35 años se ríe de sus días de incredulidad cuando habla de cómo el programa Cooks for Kids de Wellness in the Schools (WITS) ha cambiado su hogar.

En Nueva York, la tasa de niños obesos en edad escolar se redujo en 5.5% en 2011, pero entre latinos sólo bajó 3.4%. Desde 2005, en alianza con el Departamento de Educación, Cooks for Kids lucha contra el sobrepeso en 17 escuelas públicas de la ciudad. PS 89, donde 95% de los alumnos son hispanos, es uno de esos laboratorios donde WITS trabaja para mejorar esas estadísticas.

Desde que WITS llegó a PS 89 hace 2 años, las niñas de Valencia aprendieron a comer vegetales y han mejorado su peso. En su cocina las frutas sustituyeron a las gaseosas y los dulces y sólo el fin de semana se premian con un helado.

Lo importante, dice Valencia, es la moderación. También, como ejercicio, a diario caminan juntas 10 cuadras hasta la escuela.

Cooks for Kids actúa a más pequeña escala que otros programas como el CookShop de The Food Bank for New York City.

Para su fundadora, Nancy Easton, y el chef ejecutivo Bill Telepan, ese enfoque es la clave de su éxito. Con la ayuda de estudiantes de Culinary Institute of America, personal de escuelas y padres aprenden a preparar comidas de bajo costo con alimentos frescos, que se sirven en porciones según la edad de los comensales. Mensualmente, los chefs residentes y padres hacen ajustes al programa.

“Por ejemplo, en una escuela de Inwood eliminamos un menú tex-mex que no gustaba a los alumnos, la mayoría dominicanos”, recuerda Easton. Cada mes el menú varía y todos los miércoles se sirven platos latinos.

La hija de Blanca Alvarez, mexicana que vive en Cypress Hills hace una década, sufre de la tiroides con apenas 11 años, pero comiendo sano ha perdido seis libras en seis meses.

Alvarez cuenta que el secreto está en la preparación y en que los niños participen en esta labor. En su casa todos hacen el mercado y cocinan juntos, comenta esta madre, quien crea caritas de arroz y vegetales para hacer la cena más divertida.

Telepan es el líder del equipo que crea menús con los productos que el Estado provee a las cafeterías escolares.

“No usamos carnes procesadas ni congelados, sino muchos vegetales” e imaginación, explica el chef. En cada invernadero escolar se cultivan las hortalizas frescas y en PS 89 también los niños aprenden a cosechar vegetales en el huerto comunitario de Highland Park.

Natural de Puebla, México, Minerva Cabanes, quien se mudó de Queens a Cypress Hills hace cuatro años, se despertaba a las 4 de la mañana para cocinarle a su hijo mayor, de 15, quien comía lo que servían en su escuela. Ahora, en PS 89, no tiene ese problema con sus otros dos niños. Su hija, de 7, prefiere los vegetales y frutas a las carnes, por lo que Cabanes las sustituye por frijoles y lentejas que su niña ama comer. Ella sólo ha subido dos libras en dos años, acota su madre sonriendo.

“La mayoría de los hispanos no tiene un gran presupuesto y por eso nos limitamos mucho al hacer la compra, pero no tiene que ser así”, opina Cabanes. Ella y sus amigas son la mejor prueba de que el secreto de una alimentación balanceada no deja vacíos en el estómago ni en el bolsillo.