Qué saber antes de darle el sí a un ‘roommate’

No conviertas tu casa en un campo de batalla al alquilar una habitación

Qué saber antes de darle el sí a un ‘roommate’
Foto: THINKSTOCK

Nueva York – Cuántas historias de horror hemos escuchado de personas que decidieron alquilar una habitación en sus casas y terminaron viviendo en un campo de batalla. Nueva York, con su alto flujo de inmigrantes y sus cada vez más elevados alquileres, es el escenario de muchas de esas historias desagradables, ya que en esta ciudad la figura de ‘roommate’ o compañero de apartamento se ha hecho casi indispensable.

“Una vez tuve una inquilina que llegaba borracha a la casa, ponía música a todo volumen y empezaba a bailar y a cantar sola como una loca. Lo peor, es que al día siguiente decía que no se acordaba de nada. A poco menos de un mes le dije que se fuera, pero tuve que aguantármela como un mes más mientras conseguía a donde irse”, nos contó Karina Peña, residente de East Harlem, Manhattan.

Si quieres evitar ser protagonista de uno de estos “interesantes” cuentos, existen varias medidas o precauciones que debes considerar a la hora de buscar a alguien que te ayude a cubrir los gastos de la casa. Para conocer cuáles son los asuntos principales a tomar en cuenta, consultamos con Matt Hutchinson, director de los servicios de ayuda para encontrar ‘roommates’ SpareRoom.com y SpeedRoommating.com, además de co-autor del libro The Essential Guide to Flatsharing (Guía Esencial para Compartir Apartamento), quien nos dio los puntos que él cree primordiales tratar antes de darle el sí y las llaves de la casa a un desconocido.

“Existen cinco puntos a considerar cuando se alquila una habitación. Mientras más planees y tomes tiempo para decidir cómo quieres que sea tu ‘roommate’, más probabilidades tendrás de conseguir a alguien perfecto para ti”, señaló Hutchinson.

Esos cinco puntos a tomar en cuenta son los siguientes:

1. Dinero: No se trata nada más del dinero del alquiler, tienes que pensar además en el pago de los servicios y cómo se va a distribuir. No esperes hasta que la persona se mude para hablar de los costos de mantenimiento de la casa, porque esto podría ser motivo de problemas. Establece desde un principio quién pagará qué (electricidad, teléfono, cable, internet, etc.), y cuánto es el gasto adicional.

2. Limpieza: Aparte de establecer quién hará la limpieza, hay que acordar la frecuencia con la que se deberá hacer. Esta es otra razón constante de malentendidos entre compañeros de apartamento. Sé honesto/a con la persona que se mudará a tu casa sobre cómo te gusta mantenerla, aún más si eres de los que presta excesiva atención al orden y la higiene.

3. Invitados: Si la persona tiene pareja, ¿te importa que se quede en tu casa? Si no te molesta, ¿cuántas veces a la semana? Es de suma importancia discutir la política de visitas de novios/as y amigos, no vaya a ser que termines compartiendo tu casa con un pequeño ejército de personas. Recomendamos establecer la “regla de parejas”, según la cual, la pareja de tu inquilino/a puede quedarse en tu casa el mismo número de veces que tu inquilino/a se quede en la de él/ella. Lo que significa que esa otra persona no estará en tu casa más de tres días a la semana.

4. Ruido: Un común denominador de los problemas entre ‘roommates’ es el ruido. Música alta, el televisor, sesiones de sexo muy apasionadas, o incluso el uso de la aspiradora a altas horas de la noche, son causas constantes de discusión. Hay que establecer horas en la cuales ese tipo de ruidos está prohibido, eso sí, hay que ser razonables y realistas, ya que las 8:00 de la noche puede ser “tarde” para algunos y sólo el comienzo de sus horas más activas para otros.

5. Estilo de vida: Este punto guarda mucha relación con el anterior. Si a las 6:00 de la mañana uno de ustedes se levanta a trabajar y el otro apenas regresa a casa, se puede generar un conflicto. Conversa con tu posible compañero/a de casa sobre el trabajo que realiza, sus hobbies, horas regulares de llegar, etc. Otra vez, hay que ser razonables y quizás hasta un poco flexibles, dependiendo de la edad y profesión de la persona.

“Hay un punto final que tener en mente, antes y después que tu ‘roommate’ se mude: la comunicación. Mientras más temas discutas antes de que la persona llegue a tu casa, menos sorpresas te llevarás. Si surgen problemas de vez en cuando, habla sobre ellos y no llegues al extremo de tener que dejar notas pegadas a la nevera”, concluyó Hutchinson.