Los vigilantes de Benedicto XVI

Miles formaron una valla humana durante el recorrido del Sumo Pontífice en León
Los vigilantes de Benedicto XVI
Jóvenes voluntarios hacen una calle de honor a lo largo del camino que recorrió el papa Benedicto XVI a su llegada a León, estado de Guanajuato (México). Arriba: la cadena humana esperó varias horas al Sumo Pontífice.
Foto: fotos efe y ap

LEÓN, México – “Aquí estoy, para pagar lo que hizo por mi hermana”. Hace tres años, Karla Méndez imploró a Dios y al Papa para que la niña de tres años sobreviviera a las quemaduras provocadas por una cazuela de manteca hirviendo

Por eso estaba esta quinceañera el viernes en primera fila, entre 120,000 jóvenes que desde las 7:00 de la mañana participaron en una valla humana de 38 kilómetros que recibió a Benedicto XVI en la gira que arrancó por tres días en la región del centro mexicano.

Los muchachos, así como un porcentaje menor de adultos, forman parte de una cadena de protección que vigilará hasta el lunes los límites de distancia a los que se puede acercar la gente para observar el recorrido del papamóvil que viajará a una velocidad de 20 kilómetros por hora.

Son el rostro de la población en las calles, el más cercano al Sumo Pontífice en su primer viaje a México, después de asumir el poder en 2005.

También son los voluntarios más activos desde los primeros minutos de la mañana de ayer se les vio en un ir y venir a través del Boulevard Adolfo López Mateos, que cruza esta ciudad de 1.5 millones de habitantes.

Vestidos de camisa blanca con letras doradas que fija la fecha de esta ‘histórica’ visita al estado mas católico del país por su número de devotos declarado: 94% de su población frente a 83.9% del nacional.

Karla agitaba los banderines en medio de unos 200 alumnos del Colegio Pío XVI: ninguno mayor de 18 años, alegres entusiastas y “muy, muy creyentes” pues al menos van a misa una vez por semana y forman parte de apostolados.

Están “acostumbrados” al sacrificio, el ayuno, el esfuerzo que implicó la primera jornada de 12:00 horas donde permanecieron inamovibles desde el momento en que les asignaron su sitio y hasta que vieron pasar al Sumo Pontífice.

“Ahí va, ¡qué bonito está!”, exclamó Jaqueline Morales, de 16 años, y miembro de la organización evangelizadora Arcoiris en la parroquia Santa Rosa de Lima en Guanajuato.

Los ‘vallistas’ -como ellos mismos se llaman- se movilizaron con una organización impacable, en grupos de aproximádamante una centena procedentes de barrios, capillas o colegios tanto públicos como particulares de León y Guanajuato.

Tuvieron una preparación previa que incluyó la enseñanza sobre la doctrina y la vida del ‘Santo Padre’.

Con motivos diversos para vivir la presencia del Papa, los leonenses se prepararon desde muy temprano, aunque a paso lento, dicen algunos, porque la temperatura requiere paciencia.

Al medio día alcanzó los 35 grados sin humedad y hay que llevar agua y si acaso una torta porque los alimentos se pueden echar a perder.

El viernes recibieron un cordón de contención de masas al medio día sin protestar. Entre risas y optimismo, estaba Alejandro Benítez, de 17 años, quien agradece “al cielo” que su abuelo aún viva, a pesar de haber sido operado de la cabeza.

“Si aguanto ocho horas sin dormir en la discoteca por qué no voy a aguantar un poco para vivir esta oportunidad única”, precisó.

La seguridad oficial está a cargo del Estado Mayor Presidencial, la Policía Federal, Estatal y Municipal. Trece mil militares y agentes con patrullas y camiones se postraron en el Parque Bicentenario, el Colegio Miraflores y la Catedral desde días antes.

Después de ellos, la seguridad de las masas cae en gran medida sobre estos muchachos que ayer contenían las lágrimas al paso del representante de Dios en la Tierra.