Un discapacitado con grandes capacidades

Ricardo Corral, de 51 años, empezó su pasión por el deporte desde una temprana edad en su país natal, Ecuador.

Un discapacitado con grandes capacidades
Ricardo Corral, aunque nació con problemas en la pierna izquierda, estaba decidido a practicar deportes.
Foto: Gloria Medina / EDLP

Nueva York – Ricardo Corral, de 51 años, empezó su pasión por el deporte desde una temprana edad en su país natal, Ecuador. Aunque nació con problemas de secuela de polio en la pierna izquierda, estaba determinado a practicar deportes. Pero cada vez que estaba por alcanzar la gloria, el destino le hacía una mala jugada. Ha sobrevivido ocho accidentes y 14 operaciones. Por ahora continúa luchando para ser el mejor en lo que hace.

¿Desde cuándo practica deportes?

Desde pequeño, comencé con la natación porque era una forma de rehabilitación para mi pierna. Participé en los juegos internacionales que se realizaron en Colombia en 1976 y quedé en tercer puesto. Iba muy bien en natación, pero me lesioné un hombro y tuve que dejarla y empecé a hacer Tae Kwon Do

¿Por cuánto tiempo practicó Tae Kwon Do?

Muy poco, tenía 22 años y estudiaba ingeniería comercial cuando sufrí un terrible accidente automovilístico. Fue una experiencia traumática porque en el hospital estuve tres días en coma y me amputaron la pierna. Dure un año y medio internado y en rehabilitación, no quería salir ni ver a nadie. Después, con el tiempo me gradué de periodismo, pero me dediqué a trabajar como auxiliar de contador en la universidad de Guayaquil.

¿Dejó de practicar deportes?

No, jugaba basquetbol en silla de ruedas y empecé a entrenar jugadores en sillas de ruedas.

¿Por qué decidió quedarse en los Estados Unidos?

A los cinco días de estar aquí sufrí un accidente automovilístico. Se me rompió la prótesis de la pierna izquierda y los ligamentos de la pierna derecha, estuve hospitalizado por seis meses en Nueva Jersey. Aunque no tenía a nadie en este país decidí quedarme.

¿Cómo fueron sus inicios en la Capital del Mundo?

Quedé postrado a una silla de ruedas y al inicio fue muy difícil porque no sabía inglés y no tenía a mi familia. Por una semana dormí en los trenes, después alguien me llevó a un albergue donde sólo duré una semana. Con un amigo del albergue compramos una cámara y fuimos frente al consulado a tomar fotos para pasaportes.

¿Qué hace ahora?

Entreno para participar en maratones que son de 42 kilómetros de distancias; y medios maratones que son 21 kilómetros. También he participado en la paratriatlon, que es donde se combinan tres deportes: natación por una milla y media, carrera en silla de pedal por 40 kilómetros y carrera en silla de competencia que es más difícil. He sido campeón los últimos dos años en el 2010 y 2011. Además, he practicado otros deportes como basquetbol, tenis en silla de rueda, Kayak y remo. En el verano entreno a personas con discapacidad en el parque de Flushing.

Aparte de deportes ¿qué otra actividad realiza?

Preparo y vendo comida ecuatoriana desde mi casa en Flushing, ayudo a conseguir sillas de ruedas para personas que recientemente quedan minusválidas, soy voluntario en un hospital de Roosevelt Island donde doy charlas motivadoras y de vez en cuando escribo artículos para una revista.

¿Qué le da fuerzas para seguir adelante?

A pesar de los ocho accidentes y las 14 operaciones que he tenido en mi cuerpo, lo único que me da fuerza para seguir es mi familia. Mis tres hijos que no veo hace 12 años. A la que he visto desde ese entonces fue a mi madre que si tuvo la oportunidad de ser visada y vino a visitarme.

¿Todavía sigue solo en Nueva York?

No, hace seis años encontré el amor en Queens. Tengo una pareja que me apoya y me festeja todos mis triunfos. Ella es también de Ecuador.