Fondos para tu nueva empresa

Fondos para tu nueva empresa
Con un poco de empeño puedes llegar a montar tu propia empresa.
Foto: archivo

Quizás lleves un buen tiempo acariciando la idea de tener tu propio negocio y lo que te frene sea el temor de no contar con suficiente dinero para mantenerlo una vez que logres echarlo andar. Los primeros pasos no son fáciles, pero si otros salieron adelante, también tú podrás. Estas son algunas “tácticas” que usaron muchos hombres y mujeres para salir adelante cuando crearon sus negocios:

Una buena forma de empezar a acumular tu capital inicial es reduciendo durante algunos meses tus gastos y prescindiendo de todo lo innecesario. Espera a más adelante para cambiar el carro o comprar la casa.

En la fase inicial de un negocio, financiarlo puede ser un verdadero dolor de cabeza. Posiblemente te sobregires a menudo en el banco y tengas que lidiar con los acreedores. Mantén la calma y mira adelante con espíritu positivo. Ten esperanzas y usa tu creatividad para conseguir recursos.

Siempre que te sea posible, trata de recurrir primero a tus familiares y amigos, pues seguramente los intereses que te cobrarán serán más bajos que los de un banco. Ahora bien, devuelve el préstamo en el tiempo acordado o correrás el riesgo de dañar esos lazos afectivos.

. Tu casa puede ayudarte a financiar el negocio, bien sea pidiendo una línea de crédito sobre ella o refinanciándola para obtener el home equity loan. Ahora bien, usa el sentido común y no malgastes ese dinero.

Si elaboras un plan financiero preciso y bien diseñado tendrás más control sobre tu proyecto y se te facilitará conseguir apoyo económico. Los inversionistas acogen mejor las solicitudes cuando les presentan un plan pulido y realista. Si has puesto parte de tu capital en el proyecto o has pedido un préstamo para sustentarlo, te será más fácil hallar inversionistas. Te será difícil convencer a otros de que inviertan en algo en lo que primero no has invertido tú.

Pídeles a quienes te venden sus productos o servicios que te hagan un precio mínimo o que te den facilidades de pago. Programa siempre sus pagos cuando tengas fondos disponibles. Si te atrasarás por alguna razón, avísales.

Trágate el orgullo a la hora de pedir dinero prestado o descuentos. Y recuerda siempre que, cuando se empieza un negocio, un buen consejo no tiene precio.