El torpe juego de Cuomo

El Gobernador Cuomo, el portavoz de la Asamblea Shelly Silver, y el líder de la mayoría del senado Dean Skelos dejaron a miles de estudiantes inmigrantes sin futuro.

El viernes, cuando cerraron el presupuesto estatal, los legisladores excluyeron el NY Dream Act -una propuesta que habría dado a los estudiantes indocumentados que llegaron al estado antes de los 18 años y se educaron en nuestras escuelas, la oportunidad de recibir ayuda financiera estatal para pagar la matrícula en universidades públicas.

El NY Dream Act, patrocinado por el asambleísta Guillermo Linares y el senador Bill Perkins, careció del respaldo de los principales líderes del estado.

El proyecto de ley alcanzó considerable apoyo en la Asamblea, aunque no la mayoría que necesitaba ni el esencial compromiso de Silver. En el Senado, controlado por republicanos, el proyecto de ley no consiguió ningún apoyo entre la mayoría. Si Skelos dijo algo fue sólo para descreditar la propuesta, a pesar de que hay suficientes datos que demuestran que el NY Dream Act sería una buena inversión para el estado.

Pero quizás lo más desconcertante es que el Gobernador Cuomo no se pronunciara al respecto, a pesar de haber recibido recomendaciones en noviembre de la Junta de Regentes de que aprobara una ley de este tipo, en vista de la falta de acción del Congreso de aprobar el federal Dream Act, el cual daría estatus legal temporal a estudiantes indocumentados que cumplan con cierto criterio.

La resistencia de estos legisladores es insensible y miope. No tiene ningún sentido invertir en graduar a inmigrantes de nuestras secundarias para luego relegarlos a vivir como residentes de segunda categoría, sin las mismas oportunidades que tienen sus compañeros. Tampoco tiene sentido sucumbir a la farsa de que ayudar a indocumentados a estudiar en la universidad no los ayudará porque carecen de permiso para trabajar. ¿A quién tratamos de engañar? Ellos terminarán trabajando aquí porque este es el único lugar que conocen. Nuestro deber como sociedad, y el de nuestros representantes electos, es cultivar sus talentos, no resignarnos a discriminar a un segmento de los jóvenes que se crían en Nueva York y que serán parte de la futura base de contribuyentes y compradores de la ciudad.

Aún hay oportunidad de aprobar el NY Dream Act antes de junio, cuando termina esta sesión legislativa. Los Dreamers, como se le conoce a los jóvenes que han movido esta propuesta, seguirán luchando para que el liderato de Nueva York apruebe esta ley, tal como otros estados lo han hecho.

El gobernador Cuomo ha demostrado que cuando él quiere puede. Pero ha decepcionado a los latinos con su injusto acuerdo en torno a los mapas electorales del estado y ahora con el NY Dream Act. Cuomo debe apoyar esta causa, no sólo aquellas que le ayudan políticamente.