Irene Martí MartínezEducadoraEscuela P.S. 163

“Llevo 14 años trabajando en esta escuela, dando clases bilingües. Aquí comencé siendo maestra sustituta, luego pasé a ser maestra de primer grado, hasta llegar a la clase que tengo ahora de kindergarten”, recuerda Martí Martínez, quien confiesa que jugaba a ser maestra cuando era pequeña.

“Me encanta trabajar con niños de esta edad, porque son tan sinceros y extrovertidos, además de trabajar en conjunto con los padres de diferentes nacionalidades”, explica la entusiasta educadora.

“Hay mucha diversidad, desde mexicanos, uruguayos, ecuatorianos, israelíes, dominicanos. Tengo unos padres fenomenales, que me apoyan y se involucran totalmente en la formación de sus hijos”, cuenta Martí Martínez sobre una de las satisfacciones que le deja su trabajo.

“Soy una maestra que cree en la creatividad a la hora de enseñar y trato de educarlos de una manera divertida, para que a su vez disfruten del tiempo que pasan en la escuela”, asegura la educadora. Tiene tres maestrías una en terapia del habla, otra en sicología infantil y la tercera en educación bilingüe.

Martí Martínez nació y se educó en España, llegó a Estados Unidos por medio a un intercambio estudiantil de un año. Durante este tiempo estudio inglés y se enamoró no solo de la vida en la Gran Manzana, sino también del que hoy es su esposo.

“Conocí a mi marido durante mi estadía como estudiante y aunque volví a España, al poco tiempo regresé a casarme”, recuerda.

Su familia reside en España y dentro de las comodidades que le ofrece su profesión de educadora están las vacaciones de verano, que disfruta todos los años en su tierra natal con su familia.

“Gracias a Dios voy todos los veranos, porque es muy importante para mi que mis hijos no pierdan el español y estén cerca de mi cultura”.

Reconoce que vivir en Nueva York la ha hecho fuerte, “con mis dos hijos y estando con la familia lejos, he tenido que hacerme muy independiente, y esa es una de las cosas que me gustan de esta ciudad”.

Martí Martínez se define como “extrovertida, activa y sobre todo sociable, me encanta conocer gente, porque creo que de todos hay algo que aprender”, manifiesta sonriente.

En su tiempo libre visita los museos de la ciudad con sus hijos y trata de que asistan a los programas dirigidos a niños.