Iris Rodríguez-RosaJefa de RecreaciónCondado de Queens

Si hay algo que ha perseguido durante toda su vida esta destacada servidora pública, es mejorar la calidad de vida de todos los que la rodean. Y es que para Rodríguez-Rosa aportarle a la comunidad no es un trabajo, es más bien una verdadera satisfacción.

Siendo la mayor de una familia de escasos recursos, desde muy joven se sintió responsable de sus cuatro hermanos, en especial cuando su madre queda sola después de un divorcio.

“Mi madre siempre vio en mi la inclinación hacia el servicio social, pues yo adoraba ayudar a la gente en lo que podía” cuenta Rodríguez-Rosa, quien es de ascendencia puertorriqueña.

Comenzó su carrera en el servicio público en 1978, trabajando como coordinadora comunitaria con el entonces presidente del condado de Brooklyn. En 1987, movida por el deseo de que la comunidad hispana recibiera información adecuada sobre las oportunidades disponibles que había en esa época, decide formar parte de la Sociedad Latina.

Otra de sus grandes pasiones ha sido el área de la salud publica, en la cual Rodríguez-Rosa ha brindado asesoramiento a las juntas directivas de hospitales en los condados de Brooklyn y El Bronx.

“Mi gran sueño es que todos los latinos reciban servicios sanitarios de calidad”, comenta.

En su actual posición en la Agencia de Parques y Recreación ha desarrollado actividades para toda la familia, incluyendo programas gratuitos de deportes, como natación y artesanía, entre otros.

“Trabajo incansablemente, aportando recomendaciones y sugiriendo propuestas sobre cómo cambiar o mejorar la calidad de vida de los latinos y afroamericanos. También, entiendo que de igual forma debe de educarse a la comunidad hispana sobre los reglamentos locales de mantenimiento”, sostiene.

“La integridad es importante, y aunque somos mayoría, todavía tenemos que hacernos contar. Y es que cada uno de nosotros representa una voz electoral cuando ejercemos nuestro derecho al voto”, señala con firmeza, invitando a la comunidad hispana a involucrarse de lleno en lo que para ella es un deber social.

Admite que su mayor regocijo es volver a su hogar con la compañía de su esposo quien es su mejor amigo.

Ha creado a sus sobrinos, hijos de su hermana fallecida como si fueran de ella y son el gran orgullo en la vida de esta mujer. “La sonrisa de los niños y son mi gran placer”, concluye.