María NewmanEditoraThe New York Times

María, hija de padres méxicoamericanos y oriunda del estado de Texas, nos abre las puertas de su vida: “Crecí viendo a mis padres agricultores, estar siempre al pendiente de lo que sucedía a su alrededor. Desde política, asuntos sociales y comunitarios, ellos siempre se involucraban en lo que nos rodeaba”.

De sus inicios como periodista recuerda en especial su trabajo desde Latinoamérica. “Como reportera una de las asignaciones que más he disfrutado fue la de corresponsal para Latinoamérica, del periódico The Sacramento Bee. Durante tres intensos años logré sumergirme en las diferentes culturas de cada país que visitaba, y no solo aprendí de cada una algo especial, sino que me conocí a mi misma”, recuerda.

Después de trabajar para siete periódicos en diferentes puntos de la nación, María llegó al The New York Times en 1991, en donde actualmente desempeña la posición de Editora de la Comunidad para SchoolBook, una página Web que forma parte del periódico, y que trata una variedad de temas relacionados con las escuelas del área.

“Mi meta en esta posición es que llegue información de primera mano sobre todo a los padres que les cuesta trabajo entender lo que ofrece cada escuela de esta ciudad”.

“En el New York Times existe un ambiente de mucha conciencia a la hora de seleccionar las noticias, y desde mi posición como editora trato de destacar el trabajo de los directores de las diferentes escuelas de la ciudad”, explica Newman sobre su trabajo.

Entiende que los latinos tienen que decir lo que son, “tenemos que alardear de lo que sabemos hacer bien, para darnos a conocer, llamar la atención del público para ser tomados en cuenta”.

Recuerda lo influyente que fue su padre en su formación, y que inclusive su amor por la restauración, que es uno de sus entretenimientos, lo hereda de él.

“Mi papá construyó con sus propias manos la casa en la que vivimos cuando éramos niños, y aunque ahora la casa esta en venta, en ella descansan los mejores recuerdos de mi infancia”, recuerda con cariño. “Yo vivo en una casa de 100 años, y uno de mis mayores placeres es restaurarla poco a poco”, dice sobre otra de sus grandes satisfacciones.

Su familia es lo mas importante, y reconoce que todo lo que hace es enfocada en sus tres hijas y su marido, quienes aportan el equilibrio ideal a su vida.