Pragmatismo vs. ostentación

Pragmatismo vs. Ostentación

Es probable que el título de este articulo no exprese mucha connotación, no obstante, lo utilizo para tratar de dar una concisa contestación al escritor de: “Hipólito y su incontinencia verbal”, Pido La Palabra, Diario/La Prensa, 4/1/2012. El Dr. Leonel Fernández y sus discípulos nos tienen acostumbrados a leer y escuchar discursos con retóricas como para encantar serpientes, y en medio de esos laberintos dialécticos los lectores esperamos siempre con paciencia leer u oír decir algo explícito, real y/o positivo.

Analicemos quién es más inteligente si Hipólito o sus críticos, a saber: Hipólito cuando habla o escribe se deja entender para todos, a sus detractores teniendo el auxilio del “Microsoft Word” y el diccionario, muy poco los entendemos. Es aconsejable que cuando poseemos un léxico abundante, también debemos tener la aptitud para usarlo oportunamente y en el escenario adecuado. Los lectores del Diario/ La Prensa somos en una gran mayoría personas trabajadoras y ocupadas, tenemos tiempo para leer nuestro periódico favorito pero no lo suficiente para buscar significados de tantas palabras exóticas.

Por otra parte, creo que los peledeístas deben cambiar de estrategia, eso le funcionó hace algún tiempo: Dicen cinco cosas negativas del adversario; una cierta y cuatro inventadas, pero ya eso es una estratagema gastada que no convence ni al más ingenuo de los vivientes. Ese afán de denigrar a Hipólito y quererlo presentar al mundo como una persona ignorante esta logrando poco efecto, los dominicanos sabemos que antes de ser presidente el ingeniero Mejía se convirtió en un próspero empresario agrícola, fruto de la capacidad que exhibió en el desempeño de su profesión, de eso nadie tiene duda razonable. Además, debemos destacar que la práctica nos ha demostrado que para ser un buen presidente no necesariamente tú debes ser un intelectual, el presidente Don Antonio Guzmán es un ejemplo irrefutable, nadie ha hecho mejor gobierno que él en la historia republicana de Quisqueya, el presidente Lula Da Silva de Brasil es otro botón para la muestra. Los presidentes grandes académicos gastan mucho tiempo confeccionado sus rimbombantes y floridos discursos que muchas veces resultan vacíos porque no le anuncian nada que valga la pena al pueblo, en cambio, los no intelectuales son pragmáticos en su accionar, demuestran con realidades y una acción dice más que mil palabras.