Culpable por caso ‘Rápido y Furioso’

PHOENIX/AP Un hombre que compró dos fusiles -que luego fueron encontrados en el sitio de un tiroteo donde murió un agente federal estadounidense cerca de la frontera entre Arizona y México- se declaró culpable ayer de dos cargos graves, en un caso relacionado con la operación encubierta estadounidense “Rápido y Furioso”, que buscó infructuosamente rastrear el contrabando de armas a México.

Las autoridades dijeron que Jaime Avila hijo era miembro de una red de 20 personas acusadas de adquirir armas y traficarlas a México para el Cártel de Sinaloa de las drogas.

Los fusiles comprados por Avila, variantes del AK-47, en una armería de los suburbios de Phoenix fueron hallados en el lugar de un tiroteo ocurrido en diciembre 2010, en el que resultó herido de muerte el agente de la Patrulla Fronteriza, Brian Terry, cerca de Nogales, Arizona.

Avila hijo, de 25 años, enfrenta una sentencia máxima de 10 años de prisión luego de declararse culpable de comerciar con armas sin una licencia federal y de asociación delictuosa para efectuar esas transacciones, así como de hacer declaraciones falsas en una adquisición de armamento y de contrabandear bienes fuera de EE.UU. Se fijó la sentencia para el 25 de junio.

El fiscal Timothy Coughlin dijo al juez que Avila fue un comprador testaferro para la red de contrabando y compró 52 armas a nombre de otros, incluyendo dos rifles calibre .50, aunque el acta acusatoria lo implica en la compra de seis armas.

“Rápido y Furioso” tenía como fin atrapar a los cabecillas de las redes de contrabando de armas, pero se perdió el rastro de muchas armas, algunas de las cuales terminaron en escenas del crimen en México y EE.UU.