Deja que la vida te sorprenda

Como bien decía aquella canción Pedro Navaja, “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Y a mí me dio una en la forma de dos toronjas. Luego que una buena amiga me regaló esos dos frutos de su propio jardín, les quité la cáscara y las corté en mitades. Antes de comenzar a chupar el primer pedazo fruncí el ceño, cerré los ojos y mi boca salivó. Me estaba preparando para el sabor agrio que estaba a punto de probar. ¡Ay! Pero que sorpresa me llevé, eran dulcísimas. ¡Qué ricas estaban!

Y de la misma manera que me sorprendió el sabor de las toronjas, así mismo nos sorprende la vida en muchas facetas. Piensas que algo será malo, desagradable, dificultoso o aburrido y te llevas la sorpresa de que resulta todo lo contrario: ¿no te ha pasado que creías que una persona era antipática, y luego cuando la tratas te asombras con su amabilidad? Otro ejemplo es cuando tu pareja te obliga a ir al cine para ver una película que pensabas no te gustaría y te llevas la sorpresa de que te encantó.

Si te has abstenido de acercarte a alguien por ideas negativas, déjame decirte que estás perdiendo la oportunidad de establecer contactos maravillosos de futuras amistades y beneficios profesionales. Recuerda lo que te dije en una columna anterior: “Nos pasamos la vida suponiendo los pensamientos que tiene otro en la cabeza y la mayoría de esas suposiciones son erróneas”.

Hoy día, gran parte de nuestro éxito en la vida depende de la red de contactos que construyamos, como le llaman en inglés: “networking”. ¿Cuántas veces te habrá sucedido que alguien inesperado te presentó una gran oportunidad, un excelente trabajo o hasta tu futuro marido? Nunca sabes si la persona a quien tienes la posibilidad de acercarte -y no lo acabas de hacer por ideas preconcebidas- será clave en tu vida, ya sea en los negocios, la amistad o en el amor. Claro que algún día acertarás con un pesado, pero recuerda que nunca sabrás con certeza si algo es bueno o malo hasta que lo pruebes.