Peregrinos inundan calles de Jerusalén

Peregrinos de todo el mundo y palestinos cristianos recorrieron ayer los pasos de Jesús hacia la cruz, en un Viernes Santo que este año ha coincidido con el inicio de la Pascua judía o "Pesaj".
Peregrinos inundan calles de Jerusalén
Fieles católicos cargan una cruz durante la procesión de Viernes Santo en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén.
Foto: Bernat Armangue / AP

JERUSALEN – Peregrinos de todo el mundo y palestinos cristianos recorrieron ayer los pasos de Jesús hacia la cruz, en un Viernes Santo que este año ha coincidido con el inicio de la Pascua judía o “Pesaj”.

Bajo un sol de justicia del que sólo era posible esconderse en las más estrechas y frescas callejuelas del Vía Crucis, una marea humana siguió ayer al patriarca latino, Fuad Twal, y al custodio franciscano de Tierra Santa, Pierre Battista Pizaballa, por las catorce estaciones.

La procesión, amorfa en estructura porque cada grupo y parroquia rezaba a su propio ritmo y en su propio idiomas, comenzó poco antes del mediodía en la parte baja de la antigua Jerusalén.

De ahí, en lento pero desordenado paso por cada una de las estaciones de la Vía Dolorosa, avanzó por las estrechas calles del zoco palestino, que desde hace cientos de años es testigo mudo del Vía Crucis. Las cruces las llevaban a hombros una docena de cristianos que a lo largo del recorrido se fueron intercambiando para ceder el privilegio a otros.

Un privilegio que, sin haber llevado la cruz, comparten los miles de peregrinos que ayer completaron el recorrido de menos de un kilómetro.

“Me siento superfeliz, lo recibo como un regalo de dios, es la oportunidad que Dios me ha dado conocer esta tierra, estoy tan contenta y tan agradecida con el Señor”, dijo a Efe Luz Amparo Montoya Escobar, una colombiana residente en Israel que ayer hizo el recorrido por primera vez.

Gloria Helena Moncada, otra colombiana que “reincide” por tercer año en la procesión, afirmó que “estar aquí es una emoción tan grande que no se puede describir”.

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