Hispanos mantienen vivo el Domingo de Resurrección

NUEVA YORK – Cientos de feligreses participaron con sus hijos en la misa del Domingo de Resurrección, la fiesta más importante para los católicos porque representa el triunfo de Cristo sobre la muerte y cómo con esto les abrió a los cristianos las puertas del Cielo.

Guadalupe Nieto llevó a su hija Nicole Guzmán, de 2 años, a la iglesia de San Nicolás de Tolentino, en El Bronx, para que la niña participara del encendido del Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanece encendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.

“Yo le he enseñado a mis hijos que todo lo que padeció Jesús por nosotros no sólo hay que recordarlo en Semana Santa, sino siempre, y les enseño que todo lo que padeció lo hizo por nosotros”, dijo Nieto. “Si uno transmite algo bueno a sus hijos, siempre cosechará algo bueno, y eso es lo que les he enseñado esta Semana Santa”, agregó.

Angélica Arcos, quien celebró el Domingo de Pascua junto con su esposo Salvador Zepeda, de 39 años, y sus hijos Andrew, de seis, y Camila, de un año y dos meses de nacida, dijo que con el diario vivir “muchas veces nos olvidamos de Dios, y en esta época recordamos la razón por la cual Jesucristo murió, y tratamos de transmitirle eso a nuestros hijos”.

“En nuestros países son más espirituales y es más fácil seguir nuestras creencias religiosas”, dijo Arcos. “En este país (Estados Unidos) hay muchas distracciones que nos alejan de nuestros objetivos como cristianos, y la Semana Santa nos ayuda a regresar a nuestra fe, porque sin ella seríamos como un barco a la deriva”, explicó.

Andy Toribio, quien celebró el Domingo de Resurrección con su esposa Reyna Suárez y sus hijos Reynaldo, de 11 años, y Osiris, de 14, dijo que para él la Semana Santa significa “la pasión y muerte de Jesús, que culmina hoy (ayer) con la resurrección”.

“A mis hijos yo quiero transmitirle que sigan el camino de Jesús”, dijo Toribio. “Hay muchos caminos difíciles hoy día, muchos caminos oscuros, y por lo menos tenemos que tratar de luchar para que nuestros hijos marchen por el buen camino, siguiendo el ejemplo de Jesús”, expresó.

Algunos niños cargaban huevos de Pascua, una tradición que viene de los antiguos egipcios, quienes acostumbraban regalarse en ocasiones especiales huevos decorados por ellos mismos. Cuando Jesús se fue al cielo después de resucitar, los primeros cristianos fijaron una época del año, la Cuaresma, cuarenta días antes de la fiesta de Pascua, en la que todos los cristianos debían hacer sacrificios para limpiar su alma. Uno de estos sacrificios era no comer huevo durante la Cuaresma. Entonces, el día de Pascua, salían de sus casas con canastas de huevos para regalar a los demás cristianos.