El Cardenal Jíbaro

Su Eminencia Cardenal Luis Aponte Martínez fue fiel a su vocación sacerdotal, un amante de la cultura puertorriqueña y un defensor de la fe católica. Su Eminencia fue el primer obispo puertorriqueño nombrado por Juan XXIII el 12 de octubre de 1963. Este nombramiento fue histórico porqué hacían 150 años que la Santa Sede no nombraba obispos puertorriqueños. Con el nombramiento de su Excelencia comenzó la era de los obispos Puertorriqueños.

En marzo de 1973 , Su Santidad Pablo VI eleva a el Colegio de Cardenales a este hombre sencillo y de gran fe. Desde ese momento el pueblo cariñosamente le comenzó a llamar El Cardenal Jíbaro. Este cardenal comenzó la relación de la iglesia de Puerto Rico con la Conferencia Episcopal Latinoamérica conocida como El CELAM. Y como nadie nos enseñó a tener amor por nuestra fe católica.

Su Eminencia, como los católicos nos referimos a los cardenales fue un pastor para su pueblo y un padre abuelo para todos los obispos y sacerdotes.

Como líder fue muy respectado por sus hermanos obispos de Latinoamérica y Puerto Rico. Fue su Eminencia que pidió a Roma que se le concediera oficialmente el título de la Patrona de Puerto Rico a Nuestra Señora de la Divina Providencia.

Y como todos sabemos el día de la coronación la imagen fue quemada y esto dijo Su Eminencia: “Que según ese fósforo encendió la imagen así se encienda la fe de todos los puertorriqueños por Nuestra Madre del Cielo”.

“Su gran legado espiritual nos deja un gran sentido de esperanza a todos los puertorriqueños y a todos los hombres y mujeres de Buena voluntad”, como dijo el gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño cuando declaró cinco días de duelo nacional por la partida de este gran prelado de la iglesia de Dios.