Atropellos estremecen a familias hispanas

Incidentes hacen reflexionar sobre lo peligroso que puede ser la ciudad de NY

María Velázquez y Juan García están desconsolados por la muerte de su hijo Henry, quien fue atropellado por un desconocido que se dio a la fuga.

María Velázquez y Juan García están desconsolados por la muerte de su hijo Henry, quien fue atropellado por un desconocido que se dio a la fuga. Crédito: Damaso González

Nueva York – Mientras una familia guatemalteca se prepara para dar el último adiós a su hijo Henry García, un trabajador de origen ecuatoriano se debate entre la vida y la muerte, luego de que un auto lo embistiera.

Estos dos incidentes, sumados a otros cuatro en lo que va del mes, hace pensar en lo peligroso que pueden ser las calles de Nueva York.

El caso de Henry García, de 13 años de edad, es uno de los más recientes. El pequeño se dirigía a la tienda, cuando un auto lo atropelló, golpeándolo fuertemente en la cabeza. El hecho sucedió el pasado sábado 14 de abril en las inmediaciones de la avenida 20 y la calle 81, en Brooklyn.

“Mi hijo iba junto con su hermano mayor a hacer una diligencia, cuando de pronto un auto quiso ganarle a la luz roja y atropelló a mi hijo”, dijo Juan García, mientras hacía arreglos para los servicios fúnebres de su hijo menor.

“La policía nos avisó el mismo sábado; llevamos al niño al hospital, pero en el camino le dio un infarto. Ya no pudo sobrevivir”, dijo el hombre.

García, de 47 años de edad y padre de otros cuatro hijos, exigió a las autoridades policiales dar con el paradero del conductor del auto. “No es posible que si atropellas a alguien te des a la fuga. No se si la gente pueda vivir en paz”.

María Velázquez, madre del menor, expresó su sorpresa por lo sucedido a su hijo menor.

“Apenas lo vi el sábado por la mañana en su cama, antes de irme a trabajar y ahora estamos haciendo los arreglos para su velorio y llevarlo a Guatemala. Es algo que no lo puedo entender”, indicó la mujer agregando que lo más duro de una madre o un padre es enterrar a su hijo.

“La ley de la vida nos dice que ellos nos tienen que enterrar y no al revés. Esto es muy doloroso para todos nosotros”, agregó la mujer.

Junto a la joven pareja un altar había sido colocado junto a la foto del pequeño Henry. “Era un niño brillante. Le gustaba mucho estudiar y siempre sacaba buenas calificaciones. Era un muchacho muy sano y muy cariñoso. La verdad que esto no lo esperábamos”.

En ese mismo sentido se expresó el padre Michael Gelfant, de la iglesia St. Finbar R.C.

Church, en Brooklyn, quien se refirió de Henry como un niño muy atento, que le gustaba participar en las actividades de la iglesia. “El participaba en el coro y estaba a punto de hacer su primera comunión. Creo que esto es una verdadera tragedia para todos”.

Dijo que la comunidad católica de Brooklyn ha iniciado las labores de recolección de fondos a fin de ayudar a l familia guatemalteca con los gastos fúnebres y el envío del cuerpo de Henry. Dijo que los donativos se pueden dar directamente en las oficinas de la iglesia o enviar un cheque en beneficio de la Fundación Henry García.

Sobre el conductor que se dio a la fuga, el líder religioso pidió que quien quiera que fuese, que cumpla con su responsabilidad moral.

“Entiendo que pudo haber sido un accidente, pero atropellar a alguien y dejarlo a su triste suerte sin siquiera dar la cara, es algo que debería dar vergüenza”, sentenció el padre.

No muy lejos de ahí, Leonardo Tacuri, de 43 años de edad se debate entre la vida y la muerte.

El inmigrante fue embestido el pasado martes 10 de abril por un auto en las inmediaciones de la calle 64 y Avenida 4, en Brooklyn.

De acuerdo a las versiones de Rodrigo Rodríguez -amigo de la víctima-, Tacuri había salido de su trabajo y se dirigía a su casa, cuando de pronto un auto al parecer se cruzó la luz roja, golpeando fuertemente al joven ecuatoriano.

Según Rodríguez, Tacuri se mantiene con respiración artificial en el hospital Lutheran Medical, por lo que la familia deberá decidir si le retiran los aparatos o lo mantienen con vida.

“Los doctores ya no dan ninguna esperanza. Ahora falta esperar la decisión de los familiares allá en Cuenca. El problema es que ni su esposa, ni ninguno de sus hermanos puede viajar a los Estados Unidos por no contar con un visa”, dijo Rodríguez.

El hombre aseguró que se ha acercado a las oficinas de la Secretaría Nacional del Inmigrante (SENAMI) del Ecuador a fin de conseguir algún tipo de asesoría.

“Es triste ver a una persona con el que has crecido toda la vida sin siquiera mover los labios. Sin embargo, lo más triste es que ninguno de sus familiares puedan venir a verlo”, señaló Rodríguez.

En tanto, Bertha Idrovo, representante de la SENAMI, dijo que la dependencia a su cargo hacía todo lo posible para apoyar a Tacuri, “pero hay cosas que no están a nuestro alcance, como el emitir una visa humanitaria”.

Agregó que han establecido contactos con las autoridades de EE.UU. a fin de permitir que alguno de los familiares de la víctima pueda venir.

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