Dos deportados denuncian abandono

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MÉXICO,D.F. – Hace meses que Noel Rafael Hernández perdió todo al ser deportado de Estados Unidos: familia, casa, negocio y mucho dinero al contratar el servicio de un abogado que mintió al juez y lo abandonó sin informarle sobre reglamento conocido como “discreción procesal”, aprobado en junio pasado por el presidente Barak Obama.

Hernández, de 43 años, es fundador de la microempresa de mantenimiento NHJ&Painting que emplea a 13 personas en Chicago; es padre de dos niñas de 16 y cuatro años y sin antecedentes penales, un candidato ideal para el recurso.

“Hubiera tenido una gran oportunidad si hubiera recibido la atención adecuada, si alguien le hubiera informado”, consideró Walter Coleman, pastor de la United Methodist Church, en Chicago, y activista de la organización Familia Latina Unida, que ha evitado la deportación de 50 personas con un perfil similar.

La normatividad de la discreción procesal contempla 30 causales para evitar la expulsión de indocumentados; entre ellas, no tener antecedentes penales; tener hijos ciudadanos o familiares veteranos o en el Ejército, estar embarazada, ser muy viejo y ser empresarios entre otros, según dijo la activista.

Este padre de familia se queja de la falta de información oficial tanto como Jesús González, de 25 años, otro emigrantes repatriado en 2010, de la “desidia” y “falta de atención” de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) para ayudarle a recuperar su familia.

Un error en el acta de nacimiento de sus hijos Marisol (siete años) y Joseph (cinco) le impide pelear a la abuela materna la custodia porque la madre murió de un derrame cerebral.

Al inscribirlos en EEUU, el registro civil escribió mal el apellido del padre: Gonzáles, en lugar de González.