Violencia y horror por una fortuna

Inician juicio contra hispana por contratar el asesinato de su millonario esposo
Violencia y horror por una fortuna
Howard Tanner, abogado defensor de Narcy Novack, aseguró ayer que no se probará nada.
Foto: José A. Rivera / EDLP

White Plains.- Historias de violencia y macabras ambiciones para apoderarse de una millonaria fortuna fueron escuchadas ayer al iniciarse el juicio contra una hispana, acusada -junto a su hermano- de encargar el asesinato de su esposo y la madre de éste.

Narcy Novack (conocida también como Narcisa Véliz) y su hermano Cristóbal Véliz -naturales de Ecuador- comparecieron ayer en la Corte Federal de White Plains, donde la fiscalía y la defensa expusieron sus argumentos de apertura.

Ambos enfrentan 11 cargos por planear los asesinatos, encargando su ejecución a fin de que la mujer heredase la fortuna de su esposo. En medio de todo esto, salieron a relucir presuntas desviaciones sexuales de la víctima -relacionadas con fetichismo por mujeres que sufrían alguna amputación y de las que tenía fotos desnudas- violencia doméstica, en la que el esposo le rompió la nariz a la acusada la cual, cuando despertó de la operación, se encontró que también le habían hecho implantes de pecho sin su consentimiento.

Nacida en Ecuador y de 54 años de edad, la acusada se casó en 1991 con Ben Novack Jr., hijo único de Ben y Bernice Novack, propietarios -entre otras empresas- del histórico Hotel Fontainebleau de Miami Beach, Florida.

Bernice Novack, 86, fue hallada muerta en abril del 2009 en un charco de sangre en su casa de Fort Lauderdale. Tenía la mandíbula rota y había sangre en su auto y en las paredes. En ese momento, la oficina del médico forense certificó la muerte como accidental.

Ben Novack Jr. tenía su propia compañía de viajes y el 12 julio de 2009 se encontraba asistiendo a una convención en el Hotel Hilton en Rye Brook, Nueva York, cuando fue asesinado. Le ataron, le golpearon con pesas y le rajaron los ojos en la habitación que compartía con su esposa. La mujer alega que estaba desayunando cuando se cometió el crimen, pero -según la fiscalía- fue ella la que abrió la puerta a los asesinos y les ordenó que le rajaran los ojos. Tras este hecho, la oficina del forense revisó la clasificación sobre la muerte de Bernice Novack y la declaró asesinato.

Los cuatro hombres que cometieron los homicidios se encuentran ya en la cárcel, condenados a cadena perpetua o a 15 años. Algunos de ellos testificarán contra los hermanos.

El fiscal Perry Perrone aseguró ayer que probarían -a través de las compras por tarjeta de crédito, pagos por giro postal a los asesinos, llamadas telefónicas y grabaciones de cámaras de seguridad- que ambos hermanos conspiraron.

Por el contrario, Howard Tanner, abogado defensor de Narcy Novack aseguró que no se podría probar nada. Desacreditó los testimonios contra su cliente de los asesinos convictos y confesos indicando que sólo les movía reducir su condena, ya que colaborar con la fiscalía es la única manera de lograrlo en las cárceles federales.

Asimismo, Tanner calificó la investigación como pésima porque desde el principio se decidió que su cliente era sospechosa debido a que se beneficiaría de la herencia, dejándose fuera de sospecha a su hija -e hijastra de Ben- May Abad.

Abad interpuso un recurso para bloquear el acceso de su madre a la herencia. Ella y sus hijos recibirían la fortuna si Narcy es declarada culpable. Al descalificar la pesquisa, Tanner indicó también que el detective a cargo de la investigación fue retirado de la misma por su envolvimiento personal con Abad, a la que llegó a entregar $5,000 de su propia cuenta.

Larry Sheehan, abogado de Véliz, 57, enfatizó en sus argumentos de apertura que su cliente -a diferencia de Novack- no tenía nada que ganar en esos asesinatos. Respecto a los giros postales y dinero que pagó a los asesinos, aseguró que fueron para defender a su familia, ya que amenazaron con matar a sus hijos y nietos.