Admite que fingió cáncer para recibir dinero

Jessica Vega recibió miles de dólares en donaciones para una boda de ensueño
Admite que fingió cáncer para recibir dinero
Jessica Vega junto a su abogado, Jeremiah Flaherty, tras admitir ayer su culpabilidad a cargos de fraude en la corte del condado Orange en Goshen, N.Y.
Foto: AP / Times Herald-Record, Tom Bushey

NUEVA YORK/servicios noticiosos – Una hispana que enfrentaba cargos de fraude por haber fingido que padecía un cáncer terminal se declaró ayer culpable de haber estafado miles de dólares a donantes que pensaban que ella se estaba muriendo, informó ayer la fiscalía general de Nueva York.

Jessica Vega, de 25 años y quien enfrentaba un total de seis cargos de estafa, hurto mayor y falsificación de documentos, admitió ante la corte del condado Orange que ella inventó la historia.

A cambio de la declaración, el juez Robert Freehill dijo que si Vega devolvía los $13,368.48 a los donantes antes de que sea sentenciada el 15 de mayo, la condenaría por el tiempo que ya ha cumplido en la cárcel del condado de Orange, informó ayer el Times Herald-Record, en su página web.

El abogado de la oficina del Fiscal General del Estado dijo que el monto de la restitución es sólo por el dinero y los servicios que los donantes reportaron a su oficina.

Vega también se declaró culpable de un delito menor de posesión de un documento falso, porque ella mostró al Times Herald-Record, que publicó su historia, una copia de una carta falsificada de un médico de Westchester como prueba de su supuesta enfermedad.

Según la Fiscalía, Vega anunció en la primavera de 2010 que padecía un cáncer terminal y apenas le quedaban unos meses de vida, por lo que empezó a pedir donaciones para disfrutar de una boda de ensueño antes de morir.

Así recibió miles de dólares que le permitieron primero celebrar por todo lo alto su enlace y luego irse de luna de miel a un hotel de cinco estrellas en Aruba. Los donantes le dieron anillos y un vestido de novia bordado. Otras contribuciones incluyeron la comida, el vino y la peluquería.

Vega vivía en Montgomery, una ciudad 60 kilómetros al norte de la ciudad de Nueva York, cuando puso en marcha la estafa, que tomó fuerza cuando su historia fue presentada por el Times Herald-Record de Middletown.

Sin embargo, poco después se descubrió que Vega ni estaba a punto de fallecer ni padecía cáncer, algo que ni siquiera había confesado a su entonces nuevo marido, Michael O’Connell.

O’Connell empezó a darse cuenta de que pasaban los meses y su esposa gozaba de buena salud, por lo que acudió al médico que ella aseguraba que le había diagnosticado, y quien dijo a O’Connell que él jamás había atendido en su hospital a Vega. Eso precipitó el divorcio de la pareja y que el esposo decidiera contar el caso a la prensa local y denunciarlo ante la Justicia.

“Vamos a hacerlo [la restitución de dinero] de alguna manera”, dijo el abogado de Vega, Jeremiah Flaherty, añadiendo que O’Connell le ayudará a devolver las donaciones a las víctimas.

“Aunque él denunció su mal proceder, al mismo tiempo, ella es la madre de sus dos hijos”, señaló Flaherty.

El jurista aseguró que Vega está arrepentida por lo sucedido y espera que las personas que le mostraron su bondad no se desilusionados y estén menos propensos a ayudar a otros en el futuro.

“Ella quedó atrapada en algo y se le salió de las manos”, agregó Flaherty.

El procurador general Eric Schneiderman, cuya oficina procesó el caso, dijo que la declaración significa que Vega “tendrán que rendir cuentas por desplumar al público a través de mentiras y engaños”.

“Al mentir sobre su enfermedad terminal, Vega se aprovechó del buen corazón y la generosidad de su comunidad”, añadió el fiscal.

La pena mayor para cualquiera de los cargos que enfrenta Vega sería de entre 16 meses y 4 años en prisión.

Vega, quien renunció a su derecho de apelar, permanecerá en la cárcel hasta el 15 de mayo, cuando le dictarán sentencia.