El Cinco de Mayo: Una Tradición Americana

El Cinco de Mayo: Una Tradición Americana
Claudia Rodríguez de Oyameles, Puebla, vende sus antojitos mexicanos en la avenida 37, de Corona, Queens.
Foto: HUMBERTO ARELLANO / EDLP

Nueva York – La celebración del Cinco de Mayo cumple 150 años de estar realizándose en numerosas partes de la Unión Americana. Nació espontáneamente en el Oeste de Estados Unidos como una verbena popular que con el tiempo fue cambiando hasta llegar a ser como la conocemos hoy en día, de fiesta con mariachis y margaritas. “Es una tradición americana”, afirma el Dr. David Hayes-Bautista, quien preside en Estados Unidos los festejos del sesquicentenario del Cinco de Mayo.

Mientras que en México ‘la Batalla de Puebla’ se conmemora mayormente con actos cívicos, paradas militares y desfiles de estudiantes organizados por los gobiernos locales y las escuelas, en Estados Unidos se celebra ‘el Cinco de Mayo’ en ferias populares con música y bailes típicos, organizadas por juntas cívicas con patrocinio de marcas comerciales, y con fiestas en cantinas y restaurantes de comida mexicana.

En Estados Unidos el festejo “pertenece al pueblo y ha pertenecido al pueblo desde la Guerra de Secesión”, observa Hayes-Bautista, académico de la Escuela Medicina de UCLA, quien ha investigado a fondo el tema y publicado éste año el libro: ‘El Cinco de Mayo: An American Tradition’. Al mismo tiempo, efectúa el ‘Cinco de Mayo: University Speaker Tour’, que es una gira universitaria por Estados Unidos como parte de un esfuerzo promotor de los festejos del 150 Aniversario del Cinco de Mayo.

Muchos americanos de todos los grupos culturales y étnicos, incluidos la mayoría de los latinos, “no saben que el festejo del Cinco de Mayo se inventó aquí, en Estados Unidos”, dice Hayes-Bautista en entrevista con La Opinión, al explicar el título de su libro y puntualizar que ésta es una celebración de origen norteamericano.

El Cinco de Mayo, una tradición americana, es una historia que el doctor Hayes-Bautista encontró mientras realizaba investigaciones en el campo de la sociología médica. “No soy historiador, soy epidemiólogo y demógrafo. Pero al estar realizando mis investigaciones en el campo médico, encontré la historia del Cinco de Mayo”, relata el doctor.

“Estudio e investigo la paradoja epidemiológica latina, y quise saber hasta dónde puedo -históricamente- divisar esa paradoja. Así que quise utilizar datos históricos. Me pregunté cómo sería la mortalidad infantil de los latinos durante la Fiebre del Oro. Nadie sabía nada, nadie tenía datos”.

“Tenía que buscar y crear mi propia base de datos y recurrí a los periódicos publicados en español en California en la época de la Fiebre del Oro y la Guerra de Secesión. Al principio sólo los leía para sacar datos de nacimientos, bautizos, primeras comuniones, confirmaciones, matrimonios, cumpleaños, muertes, etc.”

“Mientras sacaba los datos demográficos, en las columnas de alrededor leía sobre las noticias de la época, como el fallo de la Suprema Corte en el caso de Jim Crow que negaba derechos a los no-blancos; que la artillería de los confederados abrió fuego; o que los franceses habían llegado a México y marchaban hacia la capital. Leyendo todo esto me dije: ¡caramba! necesito compartir estos datos, ¡estoy leyendo la historia del Cinco de Mayo en los periódicos de esa época!”

En la California de hace 150 años había muchos periódicos en español, “durante la Guerra de Secesión existía La Voz de México; La Voz de Chile y Las Repúblicas Hispanoamericanas, todos ellos se publicaban en San Francisco; mientras que en Los Ángeles circulaba El Amigo del Pueblo. Así mismo ; El Eco del Pacífico, El Nuevo Mundo, El Republicano y El Tiempo , se publicaban por toda California”. Fue en esas páginas que el doctor Hayes encontró la historia hemerográfica del Cinco de Mayo contada por los californios.

El hallazgo no es poca cosa, la historia de California dicha “en palabras de los latinos que vivían aquí”, apunta el doctor, de manera que “mientras buscaba los anuncios de nacimientos, defunciones, etcétera, me cayó encima la historia”.

La primera celebración registrada del triunfo de la Batalla de Puebla, se llevó a cabo en un pueblo minero al norte de California -que ahora es un parque estatal- que se llamaba Columbia, en el condado de Tuolumne.