Sufren para reponer sus ‘metrocards’
La ecuatoriana Gladys Ramírez, de 70 años, tuvo que esperar más de dos meses para poder recibir una metrocard que reemplazara la que se le extravió. Crédito: Carolina Ledezma / EDLP
Nueva York A sus 91 años, la puertorriqueña María Loreno aún se mueve sola en autobús o metro por el Alto Manhattan donde reside. Pero, desde hace más de tres meses, cuando perdió su metrocard, estas salidas se han vuelto una penuria.
“En febrero [en la Autoridad Metropolitana de Transporte] me dijeron que la tarjeta de reemplazo tardaría ocho semanas”, explicó vía telefónica. A estas alturas aún no la ha recibido y cuando llamó de nuevo le dijeron “que apenas procesaban reclamos de diciembre pasado”.
Como Loreno, la ecuatoriana Gladys Ramírez, de 70 años, esperó cinco meses para poder sustituir su metrocard extraviada.
“Siempre debía cargar monedas y enseñar mi Medicare para coger el bus o el subterráneo”, para pagar $1.10, en vez de la tarifa regular de $2.50 por viaje. Para ello se debe solicitar la asistencia de un agente de estación u operador de bus y mostrar el carnet de Medicare en cada ocasión.
Ramírez y Loreno son parte del grupo de ancianos del Alto Manhattan que se quejaron al presidente del condado, Scott M. Stringer, por este motivo.
El pasado viernes Stringer envió una carta de protesta a la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA), exigiendo una solución a estos retrasos que afectan a individuos de la tercera edad y a discapacitados.
“No hay razón para que usuarios de mayor edad o discapacitados deban someterse a tal proceso bizantino para obtener una tarjeta de reemplazo”, declaró el funcionario que sugiere se entreguen tarjetas temporales con vigencia de tres meses.
Edna Castillo, puertorriqueña de 66 años, no sólo recibió su primera metrocard preferencial dañada, sino que, luego de tres semanas, le enviaron una sustituta igualmente inservible.
“Pase más de dos meses sin tarjeta y pagaba $2,50 por cada viaje, porque no sabía que podía obtener el descuento sin la tarjeta; nadie me lo explicó al hacer el reclamo”, recuerda esta empleada de Manhattan Valley Senior Center.
“La mayoría de los que te atienden parecieran no querer trabajar allí ni tener consideración por las personas de edad”, añade sobre el servicio de atención al cliente de MTA.
Según la Autoridad de Transporte, este departamento recibe unos 35,000 reclamos al mes de credenciales fallidas o perdidas. De estos, 8,000 son de usuarios de tercera edad o discapacitados.
“Reponer esas metrocards implica un proceso más largo, porque son identificaciones con foto”, explicó en un email el vocero de MTA, Kevin Ortiz.
Ofrecer pases temporales refiere en respuesta a la petición de Stringer “prolongaría el plazo para obtener el reemplazo, así como implicaría disponer de más personal”. No obstante, indicó Ortiz, MTA está contratando más empleados para “manejar los reclamos de metrocards”.
Sin una salida momentánea, los usuarios deben seguir el mismo vía crucis: tener la tarjeta medicare y efectivo siempre a la mano.