El voto de los latinos

Las novedades respecto a la participación política de la comunidad hispana son perturbadoras. Un reciente análisis del diario de Washington Post informa que el registro de votantes hispanos ha decaído al nivel más bajo de las últimas cuatro décadas.

De acuerdo a cifras oficiales del Buró del Censo, a la presente se encuentran registrados para votar aproximadamente 11 millones de hispanos, esto es 5% menos que en el año 2008. Las razones para este decrecimiento no están muy claras, pero se estima que la crisis económica, que obviamente ha golpeado con mayor fuerza a las clases más pobres y a las minorías, obligó a cientos de miles de hispanos a moverse a otros Estados en busca de trabajo, perdiéndose por tanto su antiguo registro. Claro, en medio de las crecientes dificultades financieras, establecer un nuevo registro de votante no ha sido una prioridad.

La apatía es también el resultado del desencanto de muchos votantes hispanos, que en la elección del 2008 favorecieron a Obama y que se encuentran desilusionados. La pobreza, la falta de empleo, el incumplimiento de las promesas de campaña, y la irresoluta crisis en materia migratoria han provocado que un segmento del electorado latino que se volcó masivamente a apoyar al candidato demócrata en la pasada elección presidencial, ahora simplemente no sientan el deseo de regresar a las urnas.

Yo soy muy cauto a la hora de lanzar declaraciones grandilocuentes sobre la importancia del voto hispano. Aquello de “los hispanos vamos a decidir la elección presidencial” me suena pretencioso y estratégicamente peligroso.

Es cierto que los hispanos nos hemos convertido en un sector electoral importante que los dos partidos desean cortejar. Es una realidad que hay Estados en los que nuestra influencia es mayor. Pero a la hora de sacar un balance, queda claro que esa influencia no ha rendido los frutos esperados. Aportamos con nuestro voto, pero ¿qué estamos recibiendo a cambio? Mayor pobreza, menos oportunidades laborales, limitaciones educativas, falta de acceso a cuidado médico, deportaciones masivas, etc. La ecuación simplemente no cuadra. Pero lo cierto es que no es con desgano con lo que vamos a vencer este desequilibrio.

No es tirando al tacho de la basura la boleta de registro que nos llega en el correo, como vamos a mejorar nuestras condiciones de vida. No es quedándonos en casa el 6 de noviembre próximo como vamos a recibir el respeto de la clase política. No señor, los políticos solo entienden dos lenguajes, el del dinero y el de los votos, y como la platica esta escasa, solo nos queda usar el voto que es gratis. Si usted es ciudadano, tómese un par de minutos para llenar la cartilla de registro y luego preséntese a votar. Si necesita ayuda, vaya a la página de internet http://www.votolatino.org, allí encontrará la información sobre cómo debe registrarse para ejercer su derecho al voto. Hágalo ya, mañana puede ser tarde, solo quedan 180 días antes de la elección presidencial.