Diabetes: la enfermedad silenciosa

Los hispanos tienen dos veces más probabilidades de padecerla que los no-hispanos de la misma edad

Le llaman “enfermedad silenciosa”, pero en los últimos 20 años ha venido haciendo mucho ruido, principalmente entre la población latina que vive en Estados Unidos, pues ésta enfermedad prevenible es la causa número seis de muerte entre los hispanos, y la cuarta causa de muerte entre las mujeres y ancianos latinos.

“Los latinos son más propensos a desarrollar la enfermedad, y son los que tienen mayor riesgo de morir de complicaciones derivadas de la Diabetes”, dijo el doctor James Aguilar, médico especializado en tratar complicaciones derivadas del padecimiento, en conversación con La Opinión, trazando un paisaje gris: “los latinos tenemos el doble de probabilidades de sufrir de complicaciones de la diabetes tales como padecimientos del corazón, elevada presión sanguínea, ceguera, afectación de los riñones, daño a los nervios y amputaciones”.

Para los latinos de Estados Unidos, diversos factores están en su contra, asegura Aguilar, “entre los más comunes están la herencia genética (la mayor parte de diabéticos tienen antecedentes del padecimiento entre miembros de la familia); el sobrepeso, la vida sedentaria, el hábito de fumar, la edad (la enfermedad se dispara luego de los 40 años de edad), y la escasa cobertura médica que limita el acceso a cuidados médicos preventivos.

La diabetes es una condición médica que consiste en un aumento del nivel de azúcar en la sangre (glucemia), y que surge por deficiencias en la producción por el páncreas de una hormona llamada insulina. Esta hormona se encarga de regular el nivel de azúcar en la sangre, de modo que cuando falta la hormona o se produce de manera insuficiente, el nivel de azúcar en la sangre aumenta provocando serios problemas.

Sin embargo, “la diabetes no da por igual a todos”, asevera Aguilar. Entre los hispanos la diabetes se presenta con mayor frecuencia y a una edad más temprana que en personas de grupos no-latinos. Mexico-americanos, centroamericanos, y caribeños de Cuba y Puerto Rico, desarrollan la enfermedad tan pronto como entre los 30 y 50 años. En general, los hispanos tienen dos veces más probabilidades de padecer diabetes que los no-hispanos de la misma edad.

Aún así, la diferencia de ingresos -y por lo mismo- de acceso a cuidados de salud y a altos niveles educativos, son muy diferentes, ya no digamos en comparación con caucásicos y asiáticos americanos, también entre los mismos hispanos. Por ejemplo, la incidencia de la diabetes tipo 2 entre los mexico-americanos es de 110%; mientras que entre las personas de 45 a 74 años de edad, la frecuencia de la diabetes es del 23.9% para los mexico-americanos; 26.1% para los puertorriqueños y 15.8% para los cubano americanos. En comparación, sólo un 12% para los caucásicos no-hispanos.

¿Qué hace la diferencia? La educación para la salud y los ingresos económicos.

La diabetes tipo I, explica el doctor Aguilar, requiere tratamiento con insulina pues se da mayormente en pacientes jóvenes que producen niveles muy bajos de la hormona. Estos pacientes requieren recibir regularmente inyecciones de insulina para manejar la enfermedad, dado que su páncreas prácticamente no segrega insulina.

La diabetes tipo II, que se trata con medicamento suministrado por vía oral y dieta, se produce por lo general en adultos mayores de 40 años. En estos pacientes el páncreas produce insulina, pero insuficientemente, por lo que requiere un tratamiento de control de los niveles de azúcar en la sangre.

La diabetes es una enfermedad que tiene un período, en ocasiones prolongado, en el que la persona no siente ningún síntoma, de ahí que le llamen “silenciosa”. Esto es, el paciente tiene la glucemia elevada pero no tiene síntomas. Por lo mismo, si una persona es: hispano(a), mayor de 40 años, está pasado(a) de peso y lleva una vida sedentaria, debe realizarse una inspección médica. “El diagnóstico temprano ha salvado vidas”, asevera el doctor Aguilar.

Hemos dicho que la diabetes es una enfermedad del estilo de vida, por lo mismo es importante pensar en el tratamiento de la diabetes no como una restricción o serie de prohibiciones, sino entenderlo como un cambio en los hábitos de vida.

En primer lugar, la persona diabética debe tomar control de su nivel de glucemia, de su presión arterial, ejercitarse regularmente, no fumar, mantenerse en un peso adecuado y controlar sus niveles de colesterol.

Para el diabético es de suma importancia poner atención al cuerpo. Analizar la orina para controlar el funcionamiento renal, revisar periódicamente los ojos y los pies, donde comienzan a manifestarse las señas tempranas del avance de la diabetes.