Dortmund y Bayern en final copera de lujo

Berlín/EFE – La final de la Copa de Alemania, que disputan hoy el Borussia Dortmund y el Bayern Munich en el Estadio Olímpico de Berlín, tiene este año un carácter especial, debido a la rebelión que viene protagonizando el Dortmund en contra de la hegemonía bávara en el fútbol germano.

El Dortmund ha ganado los últimos cuatro partidos contra el Bayern, obtuvo en esta temporada su segunda Bundesliga consecutiva y ahora quiere coronar la temporada con el primer doblete de su historia.

El Bayern, a su vez, está hambriento de revancha y además tiene la necesidad urgente de evitar que se siga discutiendo sobre un posible cambio de mando en el fútbol alemán. Un triunfo copero -al margen de los que pueda pasar la próxima semana en la final de la Liga de Campeones- podría arreglar un poco las cargas.

Para un histórico del Bayern como Lothar Matthäus, el partido es un enfrentamiento entre “los mejores jugadores contra el mejor equipo”, reconociéndole al Dortmund esta última cualidad.

Sin embargo, si se comparan los jugadores uno a uno, y el rendimiento que han tenido esta temporada, es difícil darle completamente la razón a Matthäus. Sólo en los casos del meta Manuel Neuer y de Franck Ribery, y tal vez el de Arjen Robben, se puede hablar de una clara superioridad individual del lado bávaro.

De resto, ni siquiera puede afirmarse sin discusión que un imprescindible como Philipp Lahm esté por encima del polaco Lucasz Piszczek que ocupa su posición en el Dortmund y ha sido una de las estrellas de la temporada.

En todo caso, el Bayern llega al partido con la obsesión de dar un golpe de autoridad que permita pensar en que se asiste al comienzo de la recomposición del orden natural en el fútbol alemán.

“Personalmente, estoy obsesionado con esta final, quiero la Copa”, ha dicho el entrenador bávaro, Jupp Heynckes.

“Hay rabia en el cuerpo, tenemos que romper esta serie”, declaró, por su parte, Franck Ribery.

EL Dortmund llega al partido con menos urgencias e incluso el entrenador, Jürgen Klopp, se ha permitido una broma al decir que llevará al estadio la ensaladera (el trofeo de la Bundesliga) para tener de cualquier manera algo en las manos cuando termine la final.