Gobierno se defiende

WASHINGTON, D.C. – La Casa Blanca respondió ayer, por primera vez a nivel público, a la propuesta para reformar Dream Act del senador Marco Rubio (R-FL). Asimismo, reiteró el compromiso del Presidente, Barack Obama, con una reforma migratoria y reconoció fallas en la aplicación del sistema de control de inmigración actual, a pesar de los cambios.

En un discurso durante el foro Hamilton Project, organizado por Brookings Institution, Cecilia Muñoz, la directora del Consejo de Política Doméstica de la Administración enfrentó los temas más candentes de la discusión migratoria.

“Observamos con interés la conversación sobre una posible alternativa que está desarrollando un solo senador Republicano. Aunque no hemos visto la propuesta en sí, les digo lo mismo que les hemos dicho a los propios estudiantes de la Ley DREAM: estamos dispuestos a escuchar y nuestra puerta permanece abierta a todo aliado en serio que esté dispuesto a cruzarla y lograr el progreso”, dijo.

No obstante, la asesora de Obama, enunció ciertos principios básicos en la revisión de las propuestas futuras de inmigración, dejando clara la base bajo la cual, la Casa Blanca podría negociar.

“Toda propuesta en serio debe fortalecer a nuestra nación económicamente; maximizar la medida en que la gente que viene a vivir aquí lo haga legalmente, responsabilizando a los empleadores y a los inmigrantes bajo la ley; maximizar las vías para conseguir una integración total, incluyendo el pago de impuestos, aprender inglés, y participar de lleno en nuestra vida cívica, debido a que somos, y tenemos que seguir siendo, un país, indivisible”, explicó.

Muñoz mencionó también como condiciones, “ser consistentes con los mejores valores de nuestra nación y nuestra historia de inmigración: la familia, la justicia y la igualdad bajo la ley; y tenemos que proteger nuestra frontera mediante mecanismos de cumplimiento que sean tanto eficaces como humanitarios”.

La directora del Consejo de Política Doméstica reconoció, por otra parte, que la nueva estrategia de control de inmigración aplicada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) tiene fallas.

DHS ha recibido importantes críticas de grupos activistas, sobre todo, luego de la entrega de las cifras preliminares de la revisión extraordinaria en 300,000 casos de deportaciones pendientes.