Buscan reforestar ‘el fin del mundo’
Difícil misión de un grupo de jóvenes chilenos tras incendio en Torres del Paines
Vista general de una zona del Parque Nacional Torres del Paine, próxima al área quemada en el incendio de diciembre. Crédito: EFE
Punta Arenas/EFE – Reforestar el fin del mundo es la difícil misión que se impuso un grupo de jóvenes que en los últimos meses plantó 63.000 árboles, con el fin de atenuar el horror que causó un incendio que afectó en diciembre pasado Torres del Paine, en la patagonia chilena.
Es más, su meta final es plantar un millón de árboles en todos los parques existentes entre la región de Aysén y Magallanes por lo que han pedido la ayuda a la ciudadanía, que por cuatro dólares puede comprar un árbol, valor que incluye su conservación.
El director de operaciones de esta cruzada, Matías Río, explicó que la iniciativa “es la campaña de forestación nativa más grande de la historia de Chile, tras el gran incendio que hubo en Torres del Paine a fines del pasado año y nos pusimos la meta de plantar un millón de árboles”.
Indicó que si las personas ingresan a reforestemospatagonia.com, en esa página digital observarán que aparece un mapa lleno de arbolitos verdes, que son los que ya se han plantado, pero hay otros de color gris, que es el lugar donde falta colocar un árbol.
“La persona interesada en cooperar con nosotros, coloca el cursor encima del color gris que se cambia automáticamente por el verde, paga sus cuatro dólares y el día que viaje a la zona podrá visitar el árbol que adquirió y observar como ha ido creciendo”, precisó Río.
El parque nacional Torres del Paine, declarado reserva de la Biosfera por la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (Unesco), constituye el principal atractivo turístico de la austral.
Sin embargo, en diciembre pasado, un turista israelí que quemó un trozo de papel higiénico, causó uno de los peores desastres naturales en esa región, donde las llamas consumieron 17,600 hectáreas.
Según Río, las cuadrillas que la componen cinco plantadores, un ingeniero forestal y un jefe de grupo, más medio centenar de jóvenes del Instituto Nacional de la Juventud, dedicados específicamente a la logística, plantaron durante el mes de mayo 20,000 lengas en la denominada ‘zona camping de Pehoé, mirador de cóndores’.
Ricardo García, integrante del Instituto Nacional de la Juventud corrobora el entusiasmo al señalar que cuando partió la cruzada más de 10,000 jóvenes se inscribieron para ayudar en la reforestación de la patagonia chilena, situada a más de 2,000 kilómetros al sur de Santiago, donde el mundo se acaba.