Pandilla Los Vagos: el azote de El Barrio

Residentes dicen que este grupo los tiene en vilo y arriesga a jóvenes del área
Pandilla Los Vagos: el azote de El Barrio
Un miembro de la pandilla La Gran Familia Mexicana, fotografiado para este trabajo, habló sobre su rivalidad con Los Vagos.
Foto: EDLP

Manhattan.- “Reinando aquí y donde sea”, es la desafiante frase que utilizan para imponerse ante pandillas rivales. Su territorio se extiende desde la calle 110 hasta la 116, entre las avenidas Lexington y Tercera, en El Barrio. El rojo es el color que los identifica. Sus rivales: jóvenes mexicoamericanos, puertorriqueños y afroamericanos.

Los Vagos, la pandilla de mexicanos que desde hace más de dos décadas tomó como suyo este vecindario hispano al noreste de Manhattan, parece haber crecido en número y ganado poder en los últimos años.

Personas que han vivido en el vecindario por largo tiempo, y algunos expandilleros entrevistados, dijeron que la pandilla cobró presencia tras su unión con “La Raza Loca”, otro grupo mexicano de El Bronx y Yonkers, creando una ganga de más de 200 jóvenes que se extendió en territorio y amplió sus actividades ilícitas.

Su golpe más reciente se sintió durante la celebración comunitaria de 5 de Mayo en la calle 116, a principios de mes, donde varios de sus presuntos miembros fueron arrestados por causar disturbios.

Residentes del área coinciden en que los disturbios y las fiestas con música a todo volumen (algo que caracteriza a Los Vagos y donde muestran sus propias canciones respecto a la pandilla) son “lo de menos”. Los tiroteos, la venta ilegal de armas y el negocio de la droga han tomado la zona desde “hace años” y no son poco comunes, como tampoco lo son las consecuentes marchas y vigilias por la paz que poco resuelven.

Viviendo con las pandillas

“Se han hecho muchas marchas, pero no se logra paz”, dijo Virgilio Sosa, de 52 años y residente en la calle 110. “La sangre se sigue derramando”, acotó.

Una comerciante de la Calle 116 que se identificó como Magdalena, recuerda que al abrir su tienda de productos mexicanos en 1995, tuvo que enfrentarse a “Los Vagos” para poder operar.

“Se llevaban mercancía sin pagar. En varias ocasiones me rompieron los vidrios de la tienda porque me atreví a desafiarlos”, dijo la mujer.

En los últimos años la situación no es diferente. Bodegueros indicaron que algunos de los primeros Vagos ahora son dueños de tiendas, y que sus establecimientos son usados por nuevos pandilleros para vender marihuana y cocaína en piedra.

“Todos aquí saben que tiendas ‘tiran’ (venden droga), pero nadie dice nada porque la pandilla se le viene encima. Si han ‘tumbado morenos’ (asesinado afroamericanos), los demás no somos nada”, dijo un bodeguero.

David G. Calvert, director de YouthBuild East Harlem, una organización con 32 años rehabilitando pandilleros en Estados Unidos y 15 países más, indicó que la confrontación entre jóvenes es parte de la continua negativa a la que se enfrentan diariamente.

“En su búsqueda de empleo y educación, la mayoría del tiempo la respuesta es un no. La situación es más difícil si se trata de un chico indocumentado”, indicó.

Calvert dijo que East Harlem enfrenta una crisis social que se agudiza con los años.

“La violencia anida generación tras generación. Debe preocupar que nuestros jóvenes enfrenten un futuro incierto”, apuntó.

Lucha territorial

La lucha de Los Vagos, según residentes y expandilleros, es por el dominio de la venta de droga.

“Los ‘Niga’ (como se auto-identifican) rifan (tienen el poder). Son respetados”, indicó un expandillero que se identificó como “Chuchito”, agregando que en estas calles se pueden conseguir una onza de cocaína por $1,200, y la ganancia de su venta al menudeo supera los $2,000. La venta al por menor es un mercado negro muy accesible. Una pequeña bolsa de cocaína en piedra se vende en las calles por $50, y la de marihuana en $20.

Chuchito dijo que inicialmente la pandilla sólo asaltaba a otros mexicanos para quitarles la paga de la semana, pero en los últimos años el grupo se involucró en la venta y tráfico de drogas y armas. Según él, de la calle 116 se extendieron a la 113, y posteriormente a la 110.

“En la ganga hay chavos (muchachos) desde los 13 hasta los 25 años. Los Vagos viejos tienen entre 40 y 50. Hay familias enteras en la pandilla”, comentó.

Agregó que son viejos rivales de “Los Bloods”, “Latin Kings” y de “Los Cholos”, de El Bronx, pero su disputa ahora es con “La Gran Familia Mexicana”, que opera en los cinco condados, Nueva Jersey y Westchester.

Un joven miembro de “La Gran Familia Mexicana” lo puso así: “Se trata de ver quién rifa (manda), esto es una lucha de mexicanos contra mexicanos”.

Según los expandilleros, Los Vagos que han regresado a México han creado células en ese país, especialmente en Puebla y Tlaxcala, haciendo de la pandilla una organización criminal trasnacional.