Jubilosa la antesala al encuentro

Jubilosa la antesala al encuentro
Los Chinelos del Estado de Morelos dijeron presente al partido.

NUEVA JERSEY – Desde antes del medio día, la ‘ola verde’ de la afición mexicana empezó a invadir el coliseo, casa de los equipos de futbol americano, Jets y Giants.

Esta vez el verdadero futbol, como dirían los amantes del ‘deporte rey’ era el protagonista y due ño del balón.

Coincidiendo con el festivo del Memorial Day, los trenes y estaciones eran colmados con la presencia de miles de fanáticos, entre los que se contaban unos pocos galeses, que no querían perderse la actuación de su selección.

Un seguidor del Tri, César Rivas, quien vestía la playera de Pumas, manifestó que: “Quiero que México gane, para que se vayan acoplando pues ya se vienen las eliminatorias”. Su amigo, con el uniforme del Cruz Azul atinó a decir que en el combinado hacía falta Rafael ‘El Venado’ Medina, y que su ídolo era el ‘Chicharito’ Hernández.

La percepción en la hincha del Tri estaba unificada: solo querían ver jugar bien al equipo y con una victoria contundente. Así lo expresaba Alberto Vásquez, otro fanático del ‘Chicharito’ del Manchester United, para quien la única consigna importante era la de vencer.

Y es que los partidos del Tri presentan esa doble característica que los hace únicos: no sólo está la expectativa por el resultado del juego, la alegría de sus aficionados antes y después de cada encuentro los convierte sin duda en algo maravilloso de disfrutar.

Con el amor hacia el Tri siendo expresado a través no sólo de su presencia sino también con los uniformes, banderas y otros artículos, el aficionado mexicano transforma un simple juego de futbol en una fiesta única y especial.

Ataviados con trajes típicos de diferentes regiones de ese país, muchos ven en el futbol la oportunidad de decirle al mundo, ‘aquí estamos presentes, llevando con orgullo nuestra cultura’.

Además del ya famoso sombrero mexicano, siempre presente donde juegue el Tri, ayer se observá a los Chinelos del Estado de Morelos, tres personajes portando vistosos trajes que datan de épocas de antes de la conquista española y cuya labor era burlarse de los caciques.

No podían faltar las máscaras de los luchadores históricos y famosos de México, destacándose entre otras las del Santo, Blue Demon y el Rey Misterio, este último encarnado en Víctor Hugo Robles, quien emanando una gran confianza vaticinó un contundente 5-0. Su acompañante, Verónica Domínguez, sólo expresó que su ídolo era Giovanni dos Santos.

Peque ños y grandes disfrutaron como nunca el juego de ayer. Familias como las del chef Mario García, quien labora en un prestigioso restaurante en Manhattan, aprovecharon la oportunidad de ver a su Tri del alma. Junto a su esposa Cristina, sus pequeñas Camila y Natalia, y sus amigos Micaela Romero y Josué Herrera, manifestaron convencidos que México, de la mano del Chicharito iba a vencer a Gales por un 2-0.

En medio de música, mariachis, juegos y mucha diversión, los momentos previos al choque amistoso de los dirigidos por el Chepo de la Torre dejaron saber las impresiones de un hombre que fue baluarte del medio campo azteca y del América. Germán Villa, mientras firmaba autógrafos para los aficionados indicó: “este es un partido para que la selección se ponga a punto con miras a las eliminatorias, para que el profesor mire jugadores”.

EL DIARIO/LA PRENSA le preguntó si entre los convocados hacía falta algún jugador en especial y Villa fue contundente y categórico: “están todos los que tienen que estar y los que quisieron venir”, en franca alusión a Carlos Vela, quien se negó a asistir con el Tri.

Otro histórico del Tri que estuvo compartiendo con los fanáticos fue el ‘Matador’ Hernández.

Independientemente al resultado, la fanaticada mexicana siempre será, por su pasión y efervescencia, la nómina ganadora.