Respetable la amenaza venezolana

Desde la izquierda, Victorino, Luis Suárez y Sebastian Coates entrenan en Uruguay.
Desde la izquierda, Victorino, Luis Suárez y Sebastian Coates entrenan en Uruguay.
Foto: AP / Matilde Campodonico

MONTEVIDEO – Separados son dinamita. Juntos, ni que hablar. Luis Suárez y Diego Forlán son la gran carta de gol de un Uruguay que hoy recibirá a Venezuela con la misión de conservar la punta de las eliminatorias mundialistas, ante un rival que si le gana podría desplazarlo de la cima.

Los tiempos cambiaron: en otras épocas Venezuela era un permanente propietario del sótano de la tabla de posiciones. Hoy, la “Vinotinto” tiene siete puntos al igual que Uruguay y Argentina, aunque por diferencia de goles marcha en tercer lugar.

Líder de esta batalla sudamericana de todos contra todos, Uruguay, con un partido menos, es una de las potencias del balompié de los últimos años: cuarto en el Mundial de Sudáfrica 2010, ganador de la Copa América de 2011 y actualmente tercero en el ranking de la FIFA detrás del campeón mundial España y de Alemania, en ese orden.

Venezuela, el único seleccionado de la Conmebol que nunca estuvo en un Mundial, antes de viajar a Montevideo se concentró en un complejo deportivo de la ciudad argentina de City Bell, donde su técnico César Farías trabajó a puertas cerradas.

Más allá de las estrategias, Farías consideró que la marca registrada de su equipo debe ser la garra y el corazón.

“Vamos a jugar como si fuese la final de la Copa América, con el corazón en la mano y un cuchillo entre los dientes”, destacó Farías, quien desde que asumió en 2008 le está llenando la cara de sonrisas a la selección de su país.