Un desfile, muchas marchas

La comunidad boricua se prepara para la celebración pero también para la reflexión.
La comunidad boricua se prepara para la celebración pero también para la reflexión.
Foto: AP

El desfile anual del orgullo puertorriqueño este domingo es un gran momento para honrar la rica cultura y los aportes de la gente de la Isla del Encanto. También es una oportunidad para que la comunidad reflexione sobre sus retos y renueve sus compromisos.

Esta semana, la Sociedad de Servicios Comunitarios (CSS) compartió con algunos medios las cifras actualizadas de un informe de 2010 donde alertaba que los puertorriqueños de entre 16 y 14 años están rezagados en educación y empleo. Las nuevas estadísticas muestran que la situación empeoró en los dos años que siguieron la publicación del estudio.

Las cifras son descorazonadoras: 30% de los 100,000 jóvenes puertorriqueños que vivían en los cinco condados en los años 2009 y 2010 reportó no trabajar, ni ir a la escuela.

Cuando CSS hizo público su estudio -que entonces ubicaba en 24% a los jóvenes boricuas que ni trabajan ni estudian- líderes comunitarios y funcionarios electos pusieron el grito en el cielo, con toda razón, y prometieron formar coaliciones para atacar el problema. El coraje de entonces apenas se escucha por estos días. El esfuerzo concertado para “reconectar” a demasiados jóvenes puertorriqueños con servicios que les ayuden a construir vidas sanas y productivas, y comunidades fuertes, es hoy más necesario que nunca.

Cuando se compara con otros grupos latinos, la comunidad boricua tiene más miembros viviendo en los extremos: más personas reportando ingresos por debajo de la línea de pobreza federal, pero también más gente reportando altos niveles de ingresos. Esta división también se ve en los vecindarios. Los boricuas pobres, distinto por ejemplo a los dominicanos y mexicanos que tienden a ser más mixtos, viven rodeados de otros boricuas pobres. Con altos niveles de concentración de pobreza, se necesita intervención para romper este ciclo.

Es imperante traer más fondos a las escuelas en estos vecindarios y a organizaciones comunitarias que ayuden a combatir el ausentismo y la deserción escolar, mayores oportunidades de educación técnica, preparación para GED, y servicios de colocación laboral. Y CUNY debe crear una estrategia para ayudar a revertir el declive de estudiantes hispanos que se registran en carreras de cuatro años.

Pero nada de esto va a ocurrir si la comunidad no se une y exige cambios. Este año y el próximo son cruciales con contiendas electorales locales federales, estatales y municipales, hay que pedirles a funcionarios electos y candidatos que presenten planes para ayudar a estos jóvenes a salir de la pobreza.

En 2010, El Diario llamó a la formación de un equipo de trabajo que delineara estrategias concretas para ayudar a estos jóvenes. Este año renovamos ese llamado y los extendemos a todos los grupos. La unidad es clave para que haya más razones para celebrar en años venideros.