Ana María Hernández: 40 años enseñando

Ana María Hernández: 40 años enseñando
Ana María Hernández ha desarrollado programas educativos para ayudar a inmigrantes.
Foto: gloria medina

Nueva York – Desde pequeña Ana María Hernández sabía que quería ser maestra, la apasionaba la historia y disfrutaba del arte y la música latina. En Nueva York se convirtió en una destacada catedrática, pero confiesa que si se hubiera quedado en Cuba sería una historiadora. En 1972, diez años después de haber llegado a la Gran Manzana, inició su trabajo de enseñanza en LaGuardia Community College.

Ya como maestra sintió la necesidad de ayudar a los niños inmigrantes a encaminarlos para que se sintieran integrados a la nueva sociedad a la que habían llegado. Desde entonces, ha adquirido títulos para avanzar en su educación y desarrollar programas educativos que ahora están ayudando a estudiantes inmigrantes. Además, ha publicado algunas obras literarias.

Nunca sentí conflicto con la identidad, porque soy las dos cosas: latina y americana. Llegué aquí y había una estatua de José Marti en el Parque Central, fui a las cataratas del Niágara y ahí estaba el poema de Heredia y entonces sentí que la latinidad es parte de la identidad americana.

Mi padre trabajaba en Citibank, pero se acabó la relación que tenía Estados Unidos con Cuba cerraron el banco; entonces decidió que nos viniéramos para Nueva York.

Empecé como profesora en el Departamento de Educación y Adquisición de Lenguas y como Directora de Estudios Latino Americanos. Aquí he logrado cerrar la brecha entre la cultura que muchos han dejado atrás en América Latina y la cultura en que viven ahora en los Estados Unidos. Aprendí francés, italiano y alemán. Además de dar clases de español y francés, desarrollé cursos en gramática española y de literatura y cultura latinoamericana en español e inglés. También fui catedrática del Departamento de lenguaje y cultura del 1983 al 1991, en donde ayudé a desarrollar el programa de fotografía comercial en LaGuardia.

Actualmente estoy trabajando en una edición de la obra clásica cubana del siglo 19, Cecilia Valdés o La Loma del Ángel, del escritor Cirilio Villaverde. Es una novela vanguardista muy chistosa. Estoy muy feliz de estar trabajando con esta novela porque tiene elementos de relaciones raciales y feministas.