Dejen de acosar a nuestras comunidades

Este Día del Padre marcharé con mi hijo de 13 años y miles de neoyorquinos que creen que nuestras comunidades están más seguras cuando nuestros derechos civiles son respetados. Vecinos, amigos y familiares no deberían de tener que soportar la humillación de ser parados por la policía con excusas tan esotéricas como “movimientos furtivos”, una de las favoritas del programa policial “Stop-and-Frisk” (detención y cacheo). Además, la Ciudad ha activado recientemente el programa de deportación federal Comunidades Seguras, que convierte los agentes de policía en agentes de inmigración de facto.

Este doble asalto a las libertades civiles de los inmigrantes y personas de color es uno de los peores legados de la era Bush. Las tácticas policiales que se centran de manera indiscriminada en jóvenes, latinos, negros o quienes podrían ser inmigrantes siembran temor en las comunidades de inmigrantes y barrios de clase obrera y minan la confianza de la comunidad, algo esencial para una labor policial efectiva.

Las estadísticas cuentan una historia inquietante. Según el New York Civil Liberties Union, en Nueva York, el número de paradas ha pasado de 97,000 en 2002 a 685,724 el año pasado. Los jóvenes negros e hispanos, entre las edades de 14 y 24 representaron 41.6% de las paradas del año pasado, a pesar de que son tan sólo 4.7% de la población de la ciudad. Se trata de discriminación racial pura y dura.

Por su parte, Comunidades Seguras lanza una red tan indiscriminada que la inmensa mayoría de los capturados son personas respetuosas de la ley. Bajo este programa, las huellas dactilares tomadas por la policía se comparan con bases de datos federales – incluyendo aquellos detenidos por razones injustificadas y los que no son declarados culpables.

Comunidades Seguras hace que nuestras comunidades sean menos seguras y lleva a nuestra policía a colaborar en la deportación de trabajadores, en lugar de centrarse en la detención de delincuentes peligrosos.

Nueva York ha sido durante mucho tiempo el hogar de nuevos inmigrantes que contribuyen a la economía y la vitalidad de nuestra ciudad. Pero Comunidades Seguras y Stop and Frisk amenazan con hacer añicos esta historia convirtiendo esta ciudad en un lugar hostil para los inmigrantes y la gente de color.

Por eso este 17 de junio miles de neoyorquinos vamos a marchar para exigir el fin de esta violación sistemática de nuestros derechos. Vamos a exigir una solución que permita a la gente de nuestra ciudad caminar por la calle sin temor a ser parados, cacheados y detenidos. Nuestros hijos, vecinos y amigos se lo merecen.