En defensa de los nuevos ‘borough taxis’

En diciembre, el gobernador Cuomo firmó una legislación histórica que prometía revolucionar la forma en que se brinda el servicio de taxi en la ciudad de Nueva York.

Apoyado por el alcalde Bloomberg y tras meses de debate, el plan busca legalizar el servicio de los llamados “livery cabs” para mejorar las opciones de transporte en el Norte de Manhattan, El Bronx, Queens, Brooklyn y Staten Island, áreas ignoradas por los taxis amarillos.

El plan implica la recaudación de $1 mil millones para la Ciudad en venta de medallones de taxis amarillos, incluyendo 2,000 nuevos taxis accesibles para pasajeros con discapacidades.

Durante décadas, los residentes fuera del distrito central de negocios de Manhattan se han quedado sin taxis que tomar en la calle. De hecho, casi 97% de los viajes en taxi amarillo comienzan y terminan en Manhattan, o en los dos aeropuertos de la Ciudad. Los nuevos “borough taxis” van a llenar esa brecha con unidades que son fácilmente reconocibles, tienen taxímetro, GPS y lectores de tarjetas de crédito.

Esto acabaría con largas esperas y negociaciones en las esquinas de los vecindarios fuera de Manhattan. También terminaría con preocupaciones de si el vehículo es seguro, si el conductor está bien capacitado, o si tiene efectivo para pagar. Este plan es bueno para los consumidores, los taxistas y la Ciudad en general.

Pero ahora – a sólo dos semanas del final del año fiscal – justo cuando deberíamos estar enfocados en restaurar fondos eliminados del presupuesto municipal para servicios de cuidado infantil, programas después de la escuela, y estaciones de bomberos – los opositores se centran en este asunto.

Los dueños de base llegaron a los tribunales alegando que el Alcalde violó el procedimiento adecuado para asegurar la aprobación de la ley en Albany.

Que quede claro: Estoy a favor del proceso que sirve al interés público, pero cuando el proceso se utiliza como un medio de obstrucción por parte de grupos poderosos, nos toca levantarnos y llamar las cosas por su nombre: esta demanda no es sobre el proceso. Se trata de mantener el “status quo” para unos pocos a expensas de los muchos. Urjo a los demandantes a abandonar esta demanda inmediatamente.

El nuevo plan de taxis tendrá un efecto positivo transformador en la mayoría de los neoyorquinos, quienes durante décadas han recibido un servicio de taxi inadecuado. Es hora de que la industria de los taxis amarillos y las pocas grandes bases de liveries dejen de preocuparse sólo de sí mismos y comiencen a trabajar para mejorar el servicio para todos los neoyorquinos. Esto es un asunto de equidad y justicia.