Expolicía admite haber violado a maestra

Michael Peña, se declaró culpable de haber utilizado un arma cargada para amenazar y forzar a su víctima

Expolicía admite haber violado a maestra
El convicto expolicía Michael Peña admitió ayer su culpa de cargos de violación.
Foto: archivo / EDLP

Manhattan.– El expolicía de origen dominicano Michael Peña, se declaró ayer culpable de dos violaciones y de haber utilizado un arma cargada para amenazar y forzar a su víctima, una profesora que se dirigía a su primer día de clase el 19 agosto 2011.

Peña, 28 años, había sido juzgado anteriormente por este crimen pero el jurado no pudo llegar a un acuerdo en estos máximos cargos por lo que su veredicto incluyó solo los cargos de agresión sexual. Aún así el juez Richard Carruthers le condenó a un mínimo de 75 años de cárcel y un máximo de cadena perpetua el mes pasado.

Vistiendo el uniforme naranja carcelario un Michael Peña visiblemente desmejorado, que no pesa la mitad de lo que pesaba cuando entró en prisión, admitió lo que no admitió en el juicio: que había violado a la mujer en dos ocasiones y que la amenazó con un arma cargada para lograrlo.

Su declaración de culpabilidad le garantiza una sentencia concurrente de un mínimo de 10 años y un máximo de cadena perpetua por cada cargo. Esta es parte de la estrategia legal de su abogado Ephraim Savitt quien espera ganar la apelación por el juicio anterior. “Es un castigo inusual y desproporcionado si se compara su sentencia con otros casos similares”, declaró Savitt a la salida de la corte.

Para Savitt el error del juez es un error judicial y da base a su apelación porque su sentencia es igual a un triple homicidio pero su cliente no ha matado a nadie. El abogado considera que el castigo envía un mensaje erróneo: “Si cometes un triple homicidio sales mejor parado que si haces una violación y eres un funcionario público”.

El abogado justificó la decisión de llegar a un acuerdo de culpabilidad para evitar otro juicio en el que la victima tuviera que volver a declarar, aunque señaló que no entendía que si estaba tan traumatizada viniese a todas las citas en la corte y estuviera trabajando con normalidad.

La víctima, sentada entre su padre y su madre, lloró sobre el hombro de su padre cuando Peña admitió el crimen. Otro de los motivos de Peña es que no quiere que su familia pase por un nuevo juicio, dijo Savitt.

Resaltando igualmente que el acuerdo evita a la victima testificar de nuevo sobre los crímenes cometidos contra ella, el fiscal de Manhattan Cyrus Vance emitió un comunicando indicando: “Espero que esto traiga una sensación de justicia y cierre a esta joven y valiente profesora”.