Los delitos sexuales en la impunidad

Bogotá/EFE – Un informe de la Procuraduría de Colombia estableció que sólo 5 de cada 100 delitos sexuales cometidos en 2011 en ese país fueron juzgados y condenados, mientras que 30 son archivados por falta de pruebas o presentan inconsistencias y 65 continúan en investigación.

El estudio, publicado ayer por el diario colombiano El Tiempo, establece que “se evidencia un excesivo porcentaje de archivos, lo que refleja una elevada impunidad, ya que en la práctica, sólo el 5.24% tuvo una conclusión procesal convincente”.

Los autores del informe son integrantes del Observatorio del Sistema Penal Acusatorio (Ospa) adscrito al centro de estudios de la Procuraduría, que en Colombia es el Ministerio Público.

Según los redactores, la mayoría de los casos archivados no fueron justificados convenientemente por los fiscales encargados y otros tantos quedaron prescritos. La mayor desproporción se presenta en la ciudad de Villavicencio, capital del central departamento del Meta, donde el 81.47 % de los delitos fueron archivados y el 8.10 recibió una sentencia, seguida por Cali, con un 72.36 % de casos en el cajón y el 12.8 condenados.

El informe identifica dos principales perfiles de agresores sexuales- el hombre de entre 19 y 30 años que asalta y presenta una conducta alterada, y el victimario intrafamiliar, de entre 31 y 47 años y “comportamientos narcisos” que ejerce poder y dominio en sus relaciones.

También refleja que el 30% de las víctimas son hombres, entre adultos y niños, frente al 70% de las mujeres.

El 47% de los fallos corresponden al delito de acceso carnal violento, de acuerdo a datos del Consejo Superior de la Judicatura, que además indicó que en 2011 se emitieron 1,606 fallos por violaciones a menores y adolescentes.

La impunidad de los delitos sexuales en Colombia ha sido denunciada por organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional (AI) en incluso por las Naciones Unidas, quienes además han remarcado que estos crímenes no sólo se cometen en el ámbito familiar, sino también en el marco del conflicto.